Para Monse y Brian
En la tragedia clásica hay un elemento central, el carácter predecible de la trama. Predecible sólo para quien contempla la obra, pero no para los personajes que la encarnan. Así tanto en los clásicos griegos, Esquilo y Sófocles quizá los principales, o en Shakespeare el espectador entra en una gran tensión al contemplar la trampa final sin poder cambiar el curso de los sucesos en el escenario. Pensemos por ejemplo la escena final de Romeo y Julieta en que una muerte falsa, que el espectador conoce, conduce a una muerte real. Así, entre pasiones cruzadas y diálogos sin brida -con frecuencia acompañados de coros- inevitablemente ocurre lo que no debió ocurrir.
La vida pública mexicana tiene mucho de tragedia. Los anuncios de lo que debemos evitar nos acompañan mientras vemos a los actores caminar -y encaminarnos- hacia el precipicio. De ahí la desesperación de muchos. Pareciera que no hay forma de evitar el derrumbe, que el destino y los dioses malignos nos gobiernan. La reforma electoral del 2007 llegó entre pronósticos claros de los engendros que podría propiciar.
Por más bondades que trataron de vender sus arquitectos y defensores las contrahechuras estaban allí desde que nació. La arbitraria remoción de los consejeros electorales por el capricho y ánimo de venganza de dos de los actores principales, PRD y PRI, no podría traer nada bueno. Por el contrario debilitaría al IFE. A quienes defendimos esa posición se nos contra argumentó que serían designados por consenso pero, por supuesto, privaron las cuotas. Romper el criterio de inamovilidad dijimos, dañaba a la institución. Era perverso. Hoy ya ronda por allí un legislador despistado que de nuevo pide cortar las cabezas de los consejeros. ¿No que no?
Luis Carlos Ugalde publicó recientemente (Milenio, 16 y 17 de febrero) una lista de los errores de la reforma, pero más que errores son perversiones.
Por ejemplo se dijo que se intentaba liberar al IFE de las televisoras. Hoy la simple aseveración causa risa. Nunca antes la sociedad mexicana había estado tan expuesta a la manipulación a través de los espacios televisivos. Nunca antes los políticos habían necesitado tanto de las graciosas, y quizá no tan graciosas, concesiones de los noticiarios.
Por si fuera poco en lugar de disminuir las campañas de aire convirtieron a México en la "República del Spot" como la llama Ugalde. Maniataron a la sociedad violentando la libertad de expresión, propiciaron los arreglos bajo la mesa y, finalmente, volvieron mucho más opacas las campañas.
Todo para concentrar el poder en las dirigencias partidarias. Ahora nos enteramos de que las televisoras recibirán un pago similar para dar espacio a las campañas del Ejecutivo Federal. ¡Genial! No en balde ya se habla de la próxima reforma. Una tragedia.
Después de la elección de 2006 el PRD, pero sobre todo los seguidores de AMLO, radicalizaron sus posiciones e incurrieron en violencia. Muchos dijimos que tales actos tendrían un altísimo costo para ese partido. Nos señalaron como traidores. Lo mismo ocurrió con las turbias elecciones internas.
El panorama para el PRD se agravó con el juego poco institucional de AMLO quien ahora hace campaña para el PT y Convergencia. Todas las encuestas sitúan al PRD por debajo de los 20%.
A pesar de los esfuerzos de sensatez de Ortega el PRD podría perder a la mitad de los votantes que tuvo hace apenas tres años. Otra tragedia.
Por su parte el PAN ante la opinión pública trasciende sólo por los arranques de sus miembros radicales de derecha (Ver Enfoque 776). Donativos millonarios a la Iglesia Católica, negativas a uso del condón, intentos de reforma a la Ley General de Salud para limitar la experimentación genética, bloqueo a la "píldora del día siguiente", censura a los desnudos en carteles ¡incluida Paulina Rubio!, defensa de la versión más tradicional de la familia rodeados de los altos jerarcas de la Iglesia Católica, prohibición de las minifaldas y de los besos en público, eso para no hablar de las múltiples transgresiones simbólicas y no tanto de Fox.
El asunto no es anecdótico, basta con revisar la arbitraria modificación a la Norma Oficial Mexicana sobre Violencia familiar y sexual contra las mujeres (NOM 046) que en los hechos violenta la garantía de los servicios de anticoncepción de emergencia o aborto por embarazo no deseado o producto de la violación.
Estos arranques de derecha radical han desdibujado al PAN y han espantado a un electorado de centro.
Por supuesto que hay otras explicaciones pero la caída de entre 8 y 10 puntos porcentuales de inclinación de voto es otra tragedia.
Pero por desgracia las tragedias no sólo están en el pasado. Desde hace años se anuncia la disminución drástica de nuestra producción petrolera.
Poco se hizo para frenarla. La llamada reforma energética, como se dijo mil veces, tenía que ir a fondo. Pero no fue así, se quedó muy corta y no ha generado hasta ahora los incentivos y las inversiones necesarias.
Como todos sabemos los dineros públicos federales en México dependen en 40% de los recursos petroleros. Por eso desde hace décadas, por lo menos tres, se ha señalado reiteradamente la necesidad de ir a una reforma fiscal profunda que disminuya nuestra dependencia de ese recurso.
México está atado a los vaivenes del barril de petróleo.
No hay sorpresas, lo hemos vivido en el pasado en varias ocasiones: se cae el precio del petróleo, se caen los recursos fiscales y vienen los recortes. En el 2008 libramos la situación gracias a un afortunado seguro.
Pero en el 2010 habrá menos petróleo y muy probablemente a un precio muy bajo. Otra tragedia. No hay novedades. Todo era predecible, de ahí la desesperación.