Tranquilidad. El subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes (fondo a la derecha), conversa con oficiales del ejército de Sri Lanka en el asentamiento para personas desplazadas Menik Farm de Vavuniya, 264 kms al Norte de Colombo, Sri Lanka. EFE
Ejército deja de lado los ataques aéreos y de artillería.
COLOMBO, SRI LANKA.- Bajo intensas presiones internacionales para evitar más muertes civiles, el Gobierno de Sri Lanka dijo ayer lunes que suspendió inmediatamente sus ataques aéreos y de artillería en su guerra contra los rebeldes Tigres del Tamil.
El efecto de la decisión no estaba claro. Las fuerzas armadas dicen que dejaron de usar esas armas desde hace semanas, mientras que una fuente de los rebeldes dijo que los bombardeos gubernamentales continuaron incluso después de haberse hecho el anuncio. Los reporteros no tienen acceso a la zona de guerra.
La declaración se produjo un día después de que Sri Lanka rechazó rotundamente un llamado rebelde a una tregua, calificándolo de una estratagema de los insurgentes para evitar una derrota total. Los rebeldes y decenas de miles de civiles tamiles seguían acorralados en una pequeña franja de tierra junto a la costa noreste del país.
La ONU dice que casi 6,500 civiles han muerto en los últimos tres meses allí y altos diplomáticos internacionales han presionado por una tregua humanitaria para permitir que el resto de los civiles atrapados en el área escapen.
El Gobierno dijo en una declaración ayer lunes "que las operaciones de combate han alcanzado su conclusión" e instruyó a sus fuerzas armadas "a poner fin al uso de armas de pesado calibre, aviones de combate y armas aéreas que puedan causar bajas civiles".
El Gobierno, que acusa a los rebeldes de usar a los civiles como escudos humanos, dijo que continuaría sus esfuerzos para liberar a los civiles, dijo la declaración. Sin embargo, la situación seguía confusa.
El portavoz militar brigadier Udaya Nanayakkara dijo que las fuerzas armadas habían dejado de usar esas armas hace semanas para evitar poner en peligro a civiles.
"No usamos ataques aéreos, no usamos artillería pesada, no usamos tanques. Solamente usamos armas de mano", dijo.
El vocero rebelde Seevaratnam Puleedevan rechazó la versión oficial. Dijo al sitio de la Internet TamilNet que las fuerzas armadas habían lanzado dos ataques aéreos contra la pequeña aldea costera de Mullivaikal incluso después del anuncio y acusó al gobierno de "engañar a la comunidad internacional".
Denuncia Unicef 'catástrofe infantil' en Sri Lanka
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calificó de 'catástrofe infantil' la situación de los cientos de miles de niños atrapados por el conflicto armado en el Norte de Sri Lanka. El organismo deploró que los 50 mil civiles que se estima están atrapados por el fuego cruzado, incluyendo niños, necesitan ayuda desesperada: agua, comida y equipo médico, además de anestesia y antibióticos.
Unicef anunció que un cargamento de 50 toneladas de ayuda humanitaria llegó este día para socorrer a cerca de un cuarto de millón de civiles desplazados por los combates entre el Ejército y la guerrilla tamil en el norte del país.
"Nos enfrentamos a una crisis humanitaria que precisa de una respuesta inmediata" demandó el representante de Unicef en Sri Lanka, Philippe Duamelle. La ayuda humanitaria será repartida en los campamentos que se encuentran bajo el control del Gobierno, dijo Duamelle.
"Las personas que huyen del conflicto, agregó Duamelle, llegan a campamentos de desplazados internos sobrepoblados en condiciones precarias, exhaustos, hambrientos y en muchos de los casos heridos o enfermos".
La semana pasada, el ejército del gobierno lanzó una ofensiva contra el último reducto bajo control de la guerrilla de los Tigres Tamiles de Sri Lanka, lo que provocó la huida de más de cien mil civiles. Debido a que en los últimos días ha aumentado la preocupación internacional por el futuro de los civiles, la ONU ha enviado a Sri Lanka a John Holmes, director de Asuntos Humanitarios para presionar por la salida de civiles que están atrapados en la zona de combate.