Seguidoras del portero Guillermo Ochoa le gritaron en todo momento para que las vieran; otros aficionados sólo le mandaban mentadas. (Fotografías de Ramón Sotomayor)
.- Todo mundo quería salir "a cuadro". Como niño con juguete nuevo, la afición lagunera disfrutó en grande la pantalla que sí estuvo funcionando durante el partido entre Santos y América. La del lado norte del nuevo Estadio Corona simplemente nunca encendió. Por eso todos volteaban hacia el lado sur buscando su cara, por si el camarógrafo los captaba en algún momento. Inmediatamente saludaban, ondeaban sus banderas, reían y le avisaban al compañero de al lado que estaban en la "tele".
Y es que nadie quería que lo tomaran desprevenido, como a la aficionada que fue captada dormitando en la ceremonia inaugural del Territorio Santos Modelo (TSM) el miércoles pasado.
Por eso de norte a sur y de sol a plateas todo mundo estuvo atento a la pantalla, en la que también se veían las jugadas más destacadas del partido entre Santos y América.
Como la pantalla, todo es novedad en el Corona. Así que muchos anduvieron perdidos durante largo rato buscando su localidad. Si no era la puerta equivocada, era la escalerilla equivocada. Tal vez esa fue la razón por la que después de 15 minutos algunas butacas lucían vacías y muchos aficionados seguían ingresando al inmueble. Culpable también fue el tráfico, que aunque no se desquició como en la inauguración, sí estuvo saturado.
Los stand de comida rápida son otra novedad, que han desplazado a los famosos lonches de adobada del viejo Corona. Largas filas se hicieron en las pizzas, los taquitos y las tortas, que no se comparan en nada a las de adobada que vendían a las afueras del viejo estadio, pero a la afición no le ha quedado de otra más que conformarse.
Las butacas son de lo que más agradece la gente, pero no los vendedores de cojines. Al fin y al cabo ya no es cemento como en las tribunas del viejo estadio, así que los nuevos asientos verdes del TSM no necesitan ningún complemento.
Pero la visibilidad es sin duda lo mejor. Con todo y que el viejo Corona vivió sus últimas jornadas sin reja, es incomparable la visibilidad en el nuevo inmueble. Desde cualquier ángulo se pueden apreciar a la perfección las jugadas del partido. Lástima por los que pagan los 1,000 u 800 pesos de Plateas, porque los de 200 y 120 disfrutan igual cada pase, cada llegada y cada gol.
"Turistear", por otra parte, es el nuevo término de los aficionados santistas. Desde mucho antes que inicie el partido y hasta mucho después que concluye, familias, amigos y parejas recorren cada uno de los rincones del nuevo Corona para conocerlo. Cuando menos hasta donde les es permitido, porque nadie quiere perder la oportunidad de tomarse una foto en el lobby del área VIP, lo mismo que en el terreno de juego o una panorámica desde cualquier ángulo. El chiste es tener la foto del recuerdo.