Resulta preocupante que al final de su administración el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez, declare que el Municipio ya no tiene dinero para acabar las obras inconclusas. De ahí que le sea urgente que el Congreso de Coahuila le autorice una línea de crédito por 174 millones de pesos para pagarlos a diez años y así poder enfrentar el compromiso económico en los meses que le restan a su administración.
Al Ayuntamiento se le acabó el dinero para pagar la tercera parte que le corresponde de la inversión comprometida en varias obras pactadas con el Gobierno del Estado en el marco del Impuesto Sobre Nóminas (ISN).
Algunas de las obras que se realizan en Torreón con recursos del ISN son: Sistema Vial Centenario, Sistema Vial Alianza, puente Rodríguez-Las Fuentes, estacionamiento en la Alianza y Paseo Comercial Centro Histórico.
Todo parece apuntar a que falló la planeación, o bien, hubo una mala administración de los recursos. Esta tesis ya fue rechazada por el propio alcalde quien afirmó que la falta de dinero se debió a la caída en las participaciones federales "y algunos ingresos que el Municipio dejó de obtener en 2008 como es el caso de los permisos para circular sin placas".
El argumento resulta poco creíble, sobre todo porque la administración de José Ángel Pérez se ha caracterizado por la mala planeación de obras, basta recordar la ampliación del Par Vial Madero-Comonfort que fue una de las 16 obras anunciadas en abril de 2006 para realizarse con recursos del ISN. La obra sufrió graves retrasos y estuvo lista hasta el 6 de diciembre de 2007 cuando se había anunciado que concluiría originalmente en marzo de ese año. En esa ocasión el Ayuntamiento terminó "alargando los plazos" hasta en cuatro ocasiones ya que nunca reconoció un retraso en las obras.
Ejemplos más recientes de obras mal hechas son la ampliación de la carretera Santa Fe, la cual tiene toda la grava suelta, convirtiéndola en verdadero peligro para los automovilistas. Sin embargo, desde hace un año el titular de Obras Públicas, Aniceto Izaguirre, declaró sin mayor preocupación que dicha carretera se quedaría así porque se les terminó el dinero para acabarla.
Con estos antecedentes, aunado a la mala planeación y malos trabajos que se hicieron en el Centro Histórico, resulta poco creíble el argumento de José Ángel Pérez que debido a las caídas de las percepciones federales se acabó el dinero.
Es cierto, en esta administración como nunca se han hecho obras, por desgracia han sido más las molestias que las satisfacciones dadas a los ciudadanos como consecuencia de la mala planeación y ejecución de las mismas, aunque el alcalde nunca haya reconocido dichas deficiencias.
La administración de José Ángel Pérez se ha caracterizado por un manejo gerencial donde la sensibilidad social no existe y no se acepta la crítica a los funcionarios. Pero sobre todo donde se manejan los recursos públicos como si fueran propios, ya que sólo así se puede explicar la facilidad que tiene el director de Obras Públicas y el alcalde para decir que se acabó el dinero, es decir, ciudadanos háganle como quieran, pero los proyectos anunciados no se concluirán.
¿Qué pasará con dichos proyectos si el Congreso del Estado no autoriza el crédito?, sin embargo al mismo tiempo vale la pena cuestionarse si es justo heredar una deuda de 10 años a la ciudad y a las próximas administraciones sólo por la mala planeación de la administración que encabeza José Ángel Pérez.
En poco más de tres años la actual administración dilapidó el capital político del PAN producto de las administraciones de Jorge Zermeño y Guillermo Anaya. Hoy el regreso del PRI a la alcaldía de Torreón está cercano como lo muestra la encuesta de El Siglo de Torreón publicada el día de ayer que da un 52 % de preferencia de voto al tricolor.
La primera administración de cuatro años dejará en lo general malos recuerdos, es cierto que José Ángel Pérez tuvo la mala suerte de que se desatara la inseguridad debido a las peleas de grupos del crimen organizado, pero ésta es sólo una arista de las muchas deficiencias que hubo en la presente administración donde las fallas en obras públicas, en Simas y los abusos de la Policía Municipal fueron el pan nuestro de cada día. Esto sin contar con el un eterno pleito con el gobernador Humberto Moreira, del cual como siempre los grandes perdedores fueron los ciudadanos.