Entre tambores y trompetas llegaron ayer las porras del Santos Laguna al Territorio Santos Modelo, brindando un apoyo incondicional a su equipo, antes y después del difícil partido de ida contra Toluca. Afición también jugó su partido y fue fundamental en el TSM
Al grito de ¡sí se puede!, y con el apoyo incondicional de su público, el Santos Laguna logró rescatar anoche un partido que iba perdiendo dos goles a uno, en medio de un ambiente de fiesta y dramatismo por la intensidad en que se jugaron los 90 minutos y las compensaciones.
La afición pasó del júbilo a la angustia. Al minuto 13 su equipo ganaba un gol a cero, y al minuto 67 iba abajo en el marcador dos tantos a uno, pero en ese momento la actitud de los seguidores de Santos Laguna fue determinante para que el equipo no se cayera anímicamente y lograra sobreponerse ante un rival que le complicó el partido en todo momento.
Como un presagio de lo difícil que iba a ser el encuentro para los Guerreros la primera rechifla fue para el árbitro central Marco Antonio Rodríguez, quien apenas iniciado el juego no marcó una mano de Édgar Dueñas dentro del área.
El júbilo estalló en las tribunas del nuevo Estadio Corona al minuto 13 cuando Carlos Darwin Quintero empalmó de pierna derecha el pase de José María Cárdenas para batir al portero Alfredo Talavera. El festejo del "Científico del Gol" fue con su acostumbrado batazo, utilizando el zapato izquierdo mientras sus compañeros corrían a felicitarlo.
Enseguida de la anotación se produjo la primera ola en el Estadio Corona, mientras la porra del Toluca permanecía inmutable, como si nada hubiera pasado, pero poco duró el gusto porque al minuto 22 Diego Novaretti remató de derecha el cobro de un tiro de esquina ejecutado por Antonio Naelson "Sinha" para empatar el partido y producir un silencio sepulcral en el Territorio Santos Modelo.
El técnico Rubén Omar Romano estaba impaciente y se arreglaba la corbata, ya que no daba crédito a lo ocurrido, de inmediato empezó a pensar en los cambios para mejorar el funcionamiento del equipo.
La afición echó de menos a Juan Pablo "Chato" Rodríguez, quien ayer hizo falta en la media cancha del Santos Laguna, en especial para la recuperación del balón, en la que Toluca superó a los Guerreros.
Al minuto 28 salió a calentar Daniel "Hachita" Ludueña entre los aplausos del público asistente, a manera de aprobación, en tanto que en la cancha Toluca ponía en peligro la meta de Oswaldo Sánchez y de no haber sido por un enganche de Felipe Baloy a un balón que iba destinado a Héctor Mancilla, se evitó una anotación.
La entrada de Daniel "Hachita" Ludueña al minuto 36 levantó una ola de aplausos, aunque al 40 dio un pase comprometido a Iván "Guty" Estrada, quien perdió el balón y levantó una exclamación de angustia entre los aficionados, que de no haber sido por la intervención de Felipe Baloy el Toluca hubiera conseguido el segundo tanto.
En el segundo tiempo ambas escuadras iniciaron con un ritmo vertiginoso, y el ingreso de Matías Vuoso por José María Cárdenas dio renovados bríos al ataque santista, sin embargo, Toluca sorprendió con un contragolpe de Héctor Mancilla al minuto 67 para que Antonio Naelson "Sinha" anotara el segundo tanto visitante, mientras Oswaldo Sánchez daba manotazos desesperados para impedir la caída de su meta.
Lejos de desalentarse el público ante la desventaja de su equipo empezó a animarlo con el grito de "¡sí se puede!", no obstante los grandes lances de Alfredo Talavera para impedir la caída de su marco al desviar un gran disparo de Carlos Darwin Quintero y después un tiro de Matías Vuoso, que hizo que un aficionado gritara "maldito Talavera".
El apoyo incondicional de la afición lagunera se vio recompensado al minuto 84 cuando Matías Vuoso estiró en forma dramática su pierna izquierda para empujar el balón al fondo de las redes y empatar el partido ante la euforia de los aficionados.
El empate fue un mérito al no haber bajado nunca los brazos y seguir luchando a pesar de la adversidad, lo cual hace que esta final sea más dramática y la afición esté al cien por ciento con su equipo, alentándolo para que en el partido de vuelta dé el máximo y no deje de luchar por la conquista de su cuarta estrella.