Anónimo
En una entrevista con Jesús Martín Mendoza de Radio Red el presidente Felipe Calderón declaró esta semana: "Afortunadamente, dentro de lo malo, está que se han comenzado a estabilizar y han dejado de crecer el número de homicidios e, incluso, parece que empezarían a declinar. No quiero anticiparlo porque sería muy pronto para marcar una tendencia, pero creo que ya pasamos el punto más alto, por lo menos este año."
Es verdad que hay una ligera disminución en las "ejecuciones". En la semana pasada, del 4 al 10 de diciembre, se presentaron 175 en el país según el registro del periódico Reforma. En el año hasta el 10 de diciembre hubo en promedio 216 a la semana. Las cifras de 2010, sin embargo, son casi el doble que las de 2009, por lo que no hay mucho sustento para hablar de una mejoría.
La nueva Encuesta Nacional sobre la Inseguridad (ENSI-7) que el Inegi dio a conocer en noviembre pasado muestra también una mejoría, pero hay dudas serias sobre sus datos. La encuesta del Inegi afirma, por ejemplo, que ha bajado la incidencia, el número total de delitos. Sostiene lo mismo para la prevalencia, el porcentaje de personas que afirma haber sido víctima de algún delito. Esta última ha descendido, según el Inegi, de 11.5 por ciento en 2008 a 10.1 por ciento en 2009. Sin embargo, estas aparentes bajas se registran en un momento en que la tasa de delitos denunciados ante el ministerio público ha subido de 1,439 por cada 100 mil habitantes en 2008 a 1,463 en 2009. No es por tanto congruente la supuesta baja en las cifras del Inegi.
Tampoco parece lógica la caída de la prevalencia individual que plantea el Inegi ante un incremento de las víctimas en hogares. La ENSI, efectivamente, señala que en 2008 el 13.1 por ciento de los hogares en el país registró cuando menos a una víctima de un delito. Esta cifra subió a 13.7 por ciento en 2009. Es ilógico así pretender que hubo al mismo tiempo una caída importante en la prevalencia individual de víctimas como pretende el Inegi.
Más absurda es la afirmación de que Tamaulipas y Guerrero son estados más seguros que Yucatán. Tampoco resultan creíbles las cifras del Inegi que muestran una caída fuerte entre 2008 y 2009 en los delitos en el estado de Chihuahua, cuyo mayor centro de población es Ciudad Juárez.
Las cifras oficiales de las procuradurías, que son reflejo de las averiguaciones previas, muestran un descenso muy importante en los homicidios dolosos de 18 por cada 100 mil habitantes en 1997 a 10 en 2007; pero desde entonces la cifra ha aumentado al pasar a 12 en 2008, 15 en 2009 y 20 en 2010. En otras palabras, el número de homicidios registrados en averiguaciones previas se ha duplicado en apenas tres años.
No sé exactamente a qué cifras se refería el presidente Calderón. De momento no parece haber una disminución en la violencia, el crimen o los homicidios. Lo ideal, claro, sería tener mecanismos adecuados para medir estos fenómenos. Para esto se diseñó originalmente la Encuesta Nacional sobre Inseguridad, pero por presiones políticas el gobierno del presidente Calderón le quitó el estudio a un organismo independiente y profesional, el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI), para dárselo al Inegi, que ha hecho una encuesta cuando menos deficiente. Una mejor encuesta de inseguridad permitiría al presidente hablar con mayor autoridad sobre los logros de su gobierno para reducir el crimen.
GRABACIONES ILEGALES
Muchos diputados que respaldaron la toma de protesta de Julio César Godoy ahora han votado por retirarle el fuero como legislador. Las grabaciones telefónicas en que aparentemente habla con La Tuta fueron cruciales para este cambio de actitud. Lo paradójico es que, al parecer, las grabaciones fueron obtenidas de manera ilegal, por lo que difícilmente serán aceptadas como pruebas en el juicio que se le sigue a Godoy.
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