Castigo. El cardenal primado y arzobispo de Armagh ha reiterado que colaborarán con las autoridades civiles y ha asegurado que los curas presuntamente culpables de pederastia en su país serán juzgados. EFE
El Vaticano negó ayer que su normativa de celibato para los sacerdotes sea la causa del escándalo de abuso sexual que ha convulsionado a la Iglesia en Europa y de nuevo defendió el manejo de la crisis por parte del Papa.
Durante los últimos días, periodistas y comentaristas han debatido el hecho de que la normativa del celibato fue de alguna manera responsable del comportamiento aberrante de unos cuantos sacerdotes. Los diarios alemanes reportaron que el celibato fomentó el abuso e incluso algunos comentaristas italianos pusieron en entredicho la norma. El debate fue generado por las declaraciones de uno de los asesores más cercanos al Pontífice, el arzobispo de Viena, Cristoph Schoenborn. Schoenborn pidió esta semana una examinación honesta de temas como el celibato y la educación de los miembros del clero para descubrir los orígenes o raíces de los sacerdotes abusivos. Parte de ello es el tema del celibato, además del tema del desarrollo del carácter y parte de ello es una gran dosis de honestidad, en la Iglesia, pero también en la sociedad, escribió el sacerdote.
La oficina del arzobispo se apresuró a decir que Shoenborn no ponía en entredicho el celibato de los sacerdotes, el cual fue descrito esta semana por el Papa como una expresión del regalo de uno mismo a Dios y a otros. Schoenborn se ha mostrado receptivo anteriormente a argumentos de que el celibato en el clero es cada vez más problemático para la Iglesia, básicamente porque limita el número de hombres que buscan formar parte de ella. Schoenborn presentó una iniciativa firmada por prominentes católicos australianos que pedían que se abolieran las normas del celibato.