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CONTRALUZ

NUESTROS PASOS PERDIDOS

MA. DEL CARMEN MAQUEO GARZA

Recuerdo que en los conventos coloniales solían existir los llamados patios de los pasos perdidos, áreas físicas donde los monjes podían dedicarse a la meditación. La palabra, que no el significado, viene bien para ilustrar mi inquietud de esta semana, relativa a los desencaminados que traemos los pasos muchos de nosotros.

Es muy sencillo señalar las fallas en el proceder una figura pública; lo difícil es reconocer que si está actuando del modo como actúa, es porque nosotros como sociedad no hemos hecho algo por corregir el estado de cosas. Digamos, en el curso de la semana siguió siendo muy reiterada la discusión que tiene que ver con los llamados matrimonios entre personas del mismo sexo. Hay un abierto tinte electorero en este asunto que rebasa en mucho los tiempos prudentes para discutirlo, y finalmente no se está llegando a nada concreto. Vienen bien las sabias palabras de Don Fidel Velázquez: "El que se mueva no sale en la foto". Da la impresión que las uniones homosexuales, como las alianzas entre partidos, y ahora la iniciativa que propone que los ministros religiosos sean votados, es una manera de estarse haciendo presentes ciertos políticos con sus intereses personalísimos, de cara a las próximas elecciones.

Por otra parte en el curso de la semana Sulma López Corona, titular del ITPCD del Estado de Tlaxcala, quien viene desempeñando su cargo con una formalidad que llama la atención, alza la voz para decir que las diversas propuestas que ella ha presentado frente a los legisladores de su estado en favor de los discapacitados, siguen sin ser atendidas. Ninguna comisión toma el asunto para darle una solución que favorezca a un segmento de la población que dista mucho de ser atendido como se debería.

Bien, para terminar la semana de manera muy original: En el DF el diputado local del PT Juan Pablo Pérez Mejía, propuso un punto de acuerdo para eliminar las tareas en las primarias del DF argumentando que ese tiempo que el niño permanece sentado en casa haciéndola, lo predispone a la obesidad. Ahora bien, ¿quién garantiza que libre de tareas, el niño defeño se vaya a poner a hacer ejercicio?... Si al sentido común apelamos, lo frecuente es que ese niño se ponga a ver televisión y a comer comida chatarra, lo que será una forma de sedentarismo más grave que la que implica hacer la tarea.

También con relación al problema de la obesidad infantil en México, mientras no se haga un abordaje multidisciplinario, ninguna medida de control aislada va a dar resultados. Se va a prohibir la venta de comida chatarra en las escuelas, medida muy plausible, sin embargo a la par de esta prohibición necesitan organizarse cooperativas de padres de familia para vender dentro de las escuelas productos alimentarios sanos. Por otra parte es menester involucrar a los padres en la modificación de hábitos alimentarios dentro de casa, pues lo que va a venir sucediendo por este camino es que el niño ya no compre la comida chatarra en la escuela sino en el estanquillo de la esquina para llevarla en su lonchera. Una causa de muchos problemas que enfrentan hoy en día nuestros niños, tiene que ver con la forzosa ausencia de la madre de casa en aras de contar con un mayor ingreso familiar. Ello ha condicionado problemática entre la cual está la alimentaria, sin embargo si no se aborda el problema de fondo de manera integral, la madre va a proporcionarle el dinero al niño en casa para que vaya a la tienda de la esquina por sus frituras y su jugo para llevar a la escuela.

Parece que de repente hay el intento por abordar problemas como la inseguridad pública de manera multidisciplinaria, pareciera que con el tiempo y los desencaminados esfuerzos las autoridades comienzan a descubrir que la represión y la vigilancia constante no están logrando controlar la violencia en las calles, es más ni siquiera consiguen contenerla. Se necesita un programa integral que vaya a las causas últimas que derivan en inseguridad para modificarlas, y fundamentalmente lo que se busca es evitar que más personas entren a integrarse en las redes de la delincuencia organizada, no tanto a inactivar a las que ya se hallan metidas hasta las orejas.

Ahora bien, ¿qué nos corresponde a nosotros como ciudadanos? En primer lugar analizar lo que sucede dentro de nuestro propio hogar, que pueda estar condicionando allá afuera la perpetuación de conductas negativas. En segundo lugar como sociedad comenzar a exigir a nuestros funcionarios el cumplimiento de aquello para lo que fueron colocados en el puesto que ocupan, y la mejor manera de hacerlo es cumpliendo cada uno de nosotros a cabalidad con el trabajo propio, para luego salir a exigir.

maqueo33@yahoo.com.mx

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