Por segunda ocasión un equipo mexicano se quedó en el camino para levantar la Copa más importante a nivel de clubes en el Continente Americano. En el 2001 lo hicieron los Cementeros en aquel entonces liderados por José Luis Trejo y esta vez el "Güero" Real se fue a parar a Brasil planteando un juego más ofensivo que como lo hizo en Guadalajara y al igual que el primer juego, casi al final Marco Fabián hace una pintura de gol tirándose una media tijera a donde el cancerbero no pudo llegar y que nos daba la ilusión de alargar el encuentro.
Sin embargo, en la segunda mitad el Internacional de Porto Alegre de D'Alessandro, Tinga y compañía lograron una justa ventaja para coronarse en dicho torneo, que para mi gusto ellos toman más en serio que los mexicanos, demostrándolo en la cancha y en la afición que no se compara con la que se vio en el Estadio Omnilife, muchos factores que hicieron mejor al rival para obtener su segundo título de esta naturaleza.
Por otra parte, cabe mencionar la falta de respeto que se ocasionó por parte de los brasileños al cortar el Himno Nacional Mexicano, no justifica la lamentable actuación, hasta cierto punto absurda, que protagonizó Bautista al cortar la formación del chiverío mientras aún se estaba escuchando el Himno Nacional de Brasil y que sin importarle eso empezó a calentar, viéndose muy mal con su personalidad que lo caracteriza. En fin, el partido estuvo plagado de acontecimientos extracancha, tales como el ya mencionado, así como también la cámara húngara que se presentó al final, en donde Reynoso le argumentó en la transmisión en vivo al lagunero Gustavo Mendoza que escupieron e insultaron a sus compañeros, y ante esto los mexicanos respondieron a la agresión, donde inclusive aficionados entraron al terreno de juego para ser partícipes de este lamentable hecho.
El resultado fueron golpes, patadas de parte de los dos clubes, en donde el "Pato" Araujo fue conectado a la altura de las cejas, provocándole un corte muy aparatoso. Es lamentable ver estos acontecimientos cada vez más seguido en el futbol, donde al calentarse dentro del campo de juego, y en este caso en particular, quienes seguimos la transmisión nos dimos cuenta que desde que el árbitro pitó y empezó a rodar el balón, la cancha se convirtió en un campo de guerra, fue un juego muy sucio, expulsados, amarillas, faltas, ganchos al hígado descarados de Reynoso, en fin, esperemos en el futuro que un club mexicano obtenga este campeonato que tanto se sueña en América, gracias y hasta la próxima.