Visto desde distintos lugares y con diferentes personajes, este regreso a clases nos ha parecido especial y diferente.
Digamos por qué.
Para "El Cachito", el pequeño de seis años que va a primero de primaria, desde días antes de que llegara el lunes 23 de agosto su sufrimiento era notable, y nos decía: "Estoy nervioso, como no lo había estado nunca".
¿Por qué?, le preguntamos.
"Es que me dicen que por vez primera tendré que pasar por los exámenes, y eso nunca lo he vivido, ni sé qué son".
Entonces le explicamos que es simple y sencillamente presentar un repaso ligero de lo que ha aprendido cada día, o sea, clases que no debe olvidar.
El niño se pone pensativo y dice: "Pero dicen que los maestros ese día hacen como si no nos conocieran, como si fuera la primera vez que nos ven".
Nos llama la atención su forma de analizar el tema y cómo lo aborda.
Para otro pequeño, cercano a nosotros, el regreso a clases es algo que ha esperado con ansia, con grandes deseos de que llegara ese día.
Porque ya va a tercer año y le ha ido muy bien en sus dos primeros de primaria. Además ha mejorado mucho en sus habilidades como deportista, especialmente como futbolista.
En cambio para la pequeña de la casa, el regreso a clases la tiene sin emoción alguna. Ella siente que no habrá problema alguno en nada y que todo saldrá bien. Está confiada y también contenta.
Al maestro Gerardo, por su parte, se le ve contento, feliz de estar recibiendo a los niños que considera sus mejores amigos. Les da un abrazo y les desea lo mejor para el ciclo que se inicia. Se le ve el gusto que tiene por trabajar en una escuela atendiendo a pequeños que crecerán y seguramente lo recordarán siempre por su amabilidad y la felicidad que refleja en lo que hace.
Un ciclo escolar más. Ojalá todos lo aprovechen, porque mañana podrán emplear los conocimientos que hoy reciben para mejorar su forma de vida y la de los suyos.
Este nuevo ciclo vuelve a estar lleno de ilusiones y de esperanzas. Que a todos les sirva para vivir mejor mañana.