Ayudado por una bota ortopédica, el delantero santista, se recupera de la fractura en el segundo metatarsiano del pie derecho. (Fotografía de Jesús Galindo)
Oribe Peralta, delantero de Santos Laguna y que se perderá la final, debido a una fractura en su pie izquierdo, desea que el arbitraje en ambos partidos, sea parejo y sobre todo, de mucha fluidez.
Y es que el "Cepillo", recordó que en el partido de ida de la final pasada ante Toluca en el torneo Bicentenario 2010, precisamente el mismo árbitro que estará esta noche, el mundialista Marco Antonio Rodríguez, cortó mucho las jugadas y no le dio continuidad al encuentro.
"Recuerdo que en aquella ocasión, marcó muchas faltas ofensivas, porque uno como delantero, utiliza las manos para cubrirse, pero al hacer el mínimo contacto con la defensa, te la señalaba. En el caso de Ludueña, a lo mejor tiene algo personal, pero le señalaba todo en contra", manifestó el artillero albiverde.
Dijo que con "Chiquimarco", quien se caracteriza por ser polémico y protagonista en los partidos, éstos se juegan con mucho cuidado y a la vez con desesperación, ya que marca todo en contra, cuando debe ser al revés y no ser tan quisquillosos en jugadas intrascendentes, que sólo provocan la frustración de los delanteros, cuando buscan atacar.
Por lo que respecta a la final, mencionó que para los Guerreros es algo importante, ya que tienen que ganar como sea, por lo ocurrido en la final pasada, además por el rival que tienen enfrente, para así darle una alegría a la gente y ver, quién es el más grande del Norte.
"Las dos aficiones apoyan de igual manera, son las mejores y tienen a equipos dignos, que están jugando la final. Para mí es un clásico, por la rivalidad que existe, los regios siempre compiten con los laguneros".
El "Cepillo" destacó que si los Rayados vienen a jugar como lo hicieron ante los Pumas en CU, pueden llevarse una sorpresa, porque ante los felinos salieron mucho a defenderse, pero Santos en casa le haría mucho daño.
"En la final no hay favoritos, ya lo vimos el torneo anterior, cualquiera por alguna equivocación o desconcentración, puede cambiar el rumbo del partido. Sé lo que significa jugar en los dos lados, en los dos casos se respeta al rival".
Por último confesó que duele perderse la final y le hubiera gustado estar, pero revela que está más maduro y consciente de las cosas, mencionando que Dios lo puso a prueba, pasa saber de lo que está hecho el oriundo de La Partida, quien se mantiene tranquilo en este aspecto.