Faltan escasos 9 días para que Torreón cumpla 103 años como ciudad, y el Centro Histórico, corazón de la llamada Perla de la Laguna, sigue en decadencia.
Varios son los factores que tienen al primer cuadro de la ciudad hundido en el abandono. Uno de ellos es el desproporcionado desarrollo que ha tenido la mancha urbana en los últimos 30 años. El Centro ha dejado de ser el centro físico y ha quedado arrinconado en el poniente. Para el amplio sector de la población que vive en el sector oriente, que es el que registra el mayor crecimiento demográfico y económico, el primer cuadro está cada vez más lejos, lo cual, aunado a la cercanía de los modernos centros comerciales, ha vuelto innecesario y molesto para muchos acudir al Centro de la ciudad.
A lo anterior hay que sumar dos factores, quizá más importantes aún. En primer lugar, está la inseguridad: asaltos, robos y balaceras se han convertido en la crónica cotidiana de esa zona desde hace tres años, de tal forma que recorrer el Centro, sobre todo de noche, resulta una peligrosa "aventura".
Por otra parte, las autoridades locales se han mostrado incapaces de concretar un proyecto integral de rescate del sector. Hasta ahora, de muy poco han servido las obras realizadas desde la administración municipal antepasada, ya que el abandono de locales comerciales continúa y la plusvalía permanece estancada desde el inicio del presente siglo.
Muy pocos atractivos encuentra el ciudadano común para visitar una zona que hoy luce sucia, descuidada y peligrosa, además de que cuenta con poco espacio para estacionarse.
Así, mientras las autoridades se deciden a actuar, Torreón festejará el 15 de septiembre sus 103 años como ciudad con un Centro Histórico que, en vez de ser causa de orgullo, es motivo de vergüenza.