Decir que el nivel educativo de México es lamentable resulta un lugar común. Y las razones ya están más que diagnosticadas: falta de evaluación y actualización de los docentes, desperdicio de recursos, un sindicato mafioso que promueve la mediocridad y el compadrazgo, universidades públicas que nos cuestan horrores, pero prefieren la cantidad a la calidad, una burocracia aplastante que dilapida dinero, fósiles que pululan en las aulas durante lustros para no recibirse y que luego se creen Presidentes Patito... en fin, el listado es muy largo. Y como suele ocurrir, no hacemos nada para remediar los tremendos problemas en ese rubro, que es vital para el desarrollo y el progreso de una nación.
Quizá por ello muchos estudiantes mexicanos ni siquiera aprovechan lo que se les ofrece, y prefieren nadar de a muertito. Sabiendo que en algunas escuelas el único requisito para terminar los estudios es no morirse, sobran los botarates que no hacen el mínimo esfuerzo por ser mejores. Creen que educarse consiste en cumplir una ley de la física en el aula, simplemente ocupando un volumen en el espacio.
Esos gandules deberían conocer la historia y seguir el ejemplo del jovenazo Akasease Kofi Boakye Yiadom, quien acaba de graduarse de la escuela de negocios de la Universidad Presbiteriana de Ghana a los 99 años de edad. Sí, leyó usted bien. Yiadom terminó sus cursos cuando le falta un año para volverse centenario.
Yiadom, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, se enroló en la Universidad a los 95 años, alegando que mientras uno pueda ver, oír y trabajar correctamente, no hay excusa para no aprender. Evidentemente, el mantener ocupada la tatema es bueno para la salud.
El recién graduado hizo un llamado a sus compañeros para que usen sus conocimientos en su patria. Y es que muchos ghaneses, mal terminan sus estudios, se largan a Europa o América, donde sus aptitudes y habilidades son mucho mejor remunerados.
En lo que va del siglo, de Ghana ha emigrado un millón de sus habitantes, muchos de ellos con un buen nivel educativo. Especialmente el campo de la salud y la medicina han resentido esa fuga de cerebros, razón por la cual los estándares en esas áreas se han estancado.
Algunos compañeros de Yiadom expresaron su deseo de hacerle caso. Otros dijeron que saldrán de Ghana a especializarse para luego regresar y colaborar en la creación de un país más fuerte y progresista. Por supuesto, nadie sabe qué pasa realmente por las cabezas de jóvenes preparados, que no ven perspectivas en el seno de su propia sociedad.
Que es algo que nos debiera preocupar también en México. Y en vez de estarnos quejando, deberíamos actuar para eliminar los lastres que nos hunden. Que, como en el caso de la educación, sabemos cuáles son... y los dejamos seguir estorbándonos.