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EL COMENTARIO DE HOY

Elecciones filipinas

FRANCISCO AMPARÁN

Pese a todos los tropiezos y denuestos con que tiene que lidiar nuestro carísimo sistema electoral, no cabe duda que los comicios mexicanos suelen ser bastante pacíficos. Por supuesto, hay estados y regiones en donde las elecciones son menos tranquilas que en otros. Pero la regla general es que en el día de la votación la violencia es mínima.

En cambio hay otros países en donde todo el proceso, desde las campañas hasta el conteo de boletas, por lo general se ve salpicado de sangre. Es el caso de las Filipinas.

Ello tiene varias explicaciones. La primera de ellas es que las rivalidades políticas suelen darse entre clanes o familias. En algunas regiones filipinas es común que dos o tres apellidos controlen la vida pública durante generaciones. Y ello crea mala sangre que va más allá de lo ideológico. Cabe recordar la masacre, en noviembre pasado, de los miembros de una familia que iban a registrar una candidatura, y que fueron interceptados por paramilitares de un clan rival. Hubo cincuenta muertos, entre ellos 20 periodistas. Fue el escándalo creado a nivel internacional por este último detalle lo que, quizá, impidió que tan espantoso crimen político quedara, como tantos otros, en la impunidad. El hijo del gobernador de Maguindanao, el presunto responsable de la matanza, está preso esperando juicio. Pero como decíamos, ello no es muy frecuente.

Las recientes elecciones nacionales en Filipinas no fueron la excepción. Hubo brotes de violencia en diversas regiones, antes, durante y después de los comicios. La novedad fue que se introdujo un sistema electrónico de votación... que al parecer no funcionó como debía, lo que desalentó a algunos ciudadanos, que no quisieron seguir haciendo cola. Eso hizo que la participación fuera del 75% del padrón. Tres de cada cuatro, la verdad no está nada mal.

El presunto vencedor es Benigno Aquino III. Sí, adivinaron: hijo de Corazón Aquino, quien fuera presidenta de Filipinas... y viuda de otro Benigno, asesinado cuando regresaba del exilio al que se había marchado, perseguido por Ferdinand Marcos. Si les digo que la política es una cuestión familiar por aquellos lares...

A propósito de Marcos: su viuda Imelda, quien hace un cuarto de siglo se volvió una referencia popular en los chistes sobre mujeres y zapatos, está de regreso, buscando ser diputada por su distrito tradicional, Ilocos Norte. Que tan corrupta dama ande en esas danzas no debería extrañarnos. Uno de los candidatos a la presidencia derrotados por Aquino III es Joseph Estrada... un expresidente que fuera desaforado por corrupto. Cómo se le puede permitir buscar otra vez un puesto público de importancia, escapa a mi comprensión.

El caso es que, siendo optimistas, podemos observar las elecciones en Filipinas y decir que, pese a todo, algo hemos avanzado. No mucho, pero algo.

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