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EL COMENTARIO DE HOY

Un Santos ganador

EL COMENTARIO DE HOY

Aunque durante los últimos tres lustros la política latinoamericana parece haber ido girando hacia la izquierda, esta orientación no ha sido generalizada. En primer lugar, porque hay de izquierdas a izquierdas: está la moderna, pragmática y moderada, que no se pelea con la realidad ni la globalización, como ejemplifica Tabaré en Uruguay o Lula en Brasil; y también la irresponsable, pendenciera y delirante, representada por el Mico Mandante Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales; el cual, durante el reciente solsticio, se aventó la puntada de celebrar el año 5,518. ¿De dónde sacó esa cuenta? Ah, pues son 518 años desde el descubrimiento de América por Colón. ¡Y otros 5,000 años de los pueblos aborígenes! Sólo esperamos que Evo no meta mano en la educación de su país. Porque si ésas son sus bases científicas...

Pero en otros países latinoamericanos, la izquierda no ha hecho muchos progresos en la última generación. En el caso de México, se ha dedicado a suicidarse, autodestruyéndose con pleitos intestinos y la veneración a un caudillo que perdió la brújula, luego de estar a un pelo de ganar la presidencia en 2006. Y en el caso de Colombia, la centro-derecha ha presentado buenos candidatos que han resultado muy efectivos. Destacadamente, el aún presidente Álvaro Uribe, quien casi por aclamación popular se reeligió una vez... y por suerte el Poder Judicial le impidió buscar otro período, porque flaco favor le hubiera hecho a la democracia colombiana. Pese a que no lo dejaron seguir en la Presidencia, Uribe se marchará, el próximo mes de agosto con un 70% de aprobación de sus connacionales. Impresionante.

Para sucederlo, la ciudadanía de Colombia eligió el domingo pasado a su antiguo Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien ganara la segunda vuelta electoral por un enorme margen sobre su oponente, el matemático y filósofo de ascendencia lituana Antanas Mockus. Éste ya había sido alcalde de Bogotá, ciudad a la que en gran medida rescató de la violencia y la degeneración. La verdad, hubiera sido interesante que un hombre con esas credenciales académicas y políticas, y con una visión fresca y original de cómo manejar el poder en el Siglo XXI, hubiera gobernado un país latinoamericano. Ni modo, ojalá que se le haga en un futuro.

Los colombianos prefirieron al oficialista Santos en parte como rebote de la confianza que le tienen a Uribe; pero también en parte porque reconocen en éste al artífice de la mano dura que ha arrinconado y devastado a las FARC, la abuelita de todas las guerrillas latinoamericanas.

En los últimos ocho años, los de la presidencia de Uribe, las FARC han recibido más trancazos que goles la selección de Norcorea. Lo cual ha sido bien recibido por la sociedad colombiana, harta de la violencia sin sentido de quienes antes eran guerrilleros ideológicos, y hoy son simples delincuentes asociados al narco.

Al ganar, Santos prometió más mano dura contra las FARC. Quizá en su cuatrienio veamos la derrota completa de ese vejestorio obsoleto y sanguinario... que, por cierto, aún tiene quién lo defienda en México. Sí, hay gente que nada más no aprende.

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