Con el reciente fracaso de la reunión del Grupo de los 20 confirma mi opinión que en otros artículos he comentado sobre las pocas posibilidades de que en estas reuniones se pueda llegar a tener acuerdos fundamentales para el sistema mundial, el problema actual de los tipos de cambio que ahora llamamos guerra monetaria, pone de manifiesto las grandes diferencias entre los mismos países que conforman este bloque.
Para que el orden monetario de intercambio internacional basado en el dólar funcione bien, sólo Estados Unidos puede y debe seguir una política monetaria independiente, que hace caso omiso de lo que ocurre en los mercados cambiarios, pero la reciente oposición a seguir el mandato monetario de dicho país principalmente ocasionado por la posición de China ha puesto en la mesa de discusiones de que no se puede fijar un objetivo del tipo de cambio del dólar con respecto a otras divisas.
Con un número de países relevantes como es China, Japón y la Comunidad Europea no se pueden tener políticas cambiarias homogéneas e independientes a la vez sin que éstas entren en conflicto.
Así, si se utiliza como base del patrón dólar, la Reserva Federal ofrece sólo una referencia monetaria independiente, con un nivel de precios internos estable que el resto de los países puede usar o no para regularizar su propio nivel de precios.
En el mundo que actualmente vivimos donde los tipos de cambio fluctúan, el país que pueda considerarse al centro del sistema muy fácilmente puede ignorar el riesgo cambiario; bajo el patrón dólar, tanto los países que tienen liquidez como los activos de las instituciones financieras estadounidenses están determinados en dólares.
Por ejemplo, en el elevado endeudamiento estadounidense con el exterior para financiar su enorme déficit en cuenta corriente como también ya lo he comentado, los pasivos son en su mayoría bonos del Tesoro estadounidense obviamente en dólares propiedad de extranjeros que por lógica, están principalmente en bancos americanos o internacionales similares, cuyas divisas se aprecian o deprecian de acuerdo al dólar.
Si en determinados países sus bancos comerciales se endeudan en el exterior, típicamente acumulan pasivos netos en dólares a pesar de que los activos de dichos bancos están en su mayoría denominados en la moneda local.
Por lo tanto si la moneda local se deprecia quedan totalmente expuestos a los vaivenes internacionales.
Por ello la pugna actual reflejada principalmente entre China y Estados Unidos no sólo se trata de hegemonías en los tipos de cambio y de las fluctuaciones cambiarias que generan riesgos financieros muy serios, sino el significado que representa cualquier movimiento drástico en este sentido, ya que se está abriendo la puerta a un conflicto comercial cuyas consecuencias todavía no son previsibles y que incluso puede complicar enormemente las operaciones comerciales vía exportaciones o importaciones en el caso de una gran diversidad de países.
Quizá todavía no pueden apreciarse cabalmente las consecuencias no solamente económicas sino sociales y políticas de la reciente crisis ya que aún está la duda de la forma en que se ha manejado; los constantes subsidios e inyección de capital como el reciente anuncio de la FED no necesariamente garantizan la estabilidad económica, virtualmente la recesión económica ha terminado sin embargo, falta por ver si la recuperación tarda más de lo necesario y las perspectivas de un futuro crecimiento no necesariamente son las esperadas.
Por lo tanto, en la actual transición económica existen desafíos y oportunidades por lo que tanto los gobiernos y los gestores de las empresas deberán extremar el ingenio y la creatividad para poder hacer frente a los grandes desafíos que nos esperan.