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ENSAYO SOBRE LA CULTURA

EL SÍMBOLO

JOSÉ LUIS HERRERA ARCE

Desde que nacemos, vamos aprendiendo a utilizar los símbolos, ya que es la única forma que tenemos para comunicarnos. La idea no viaja si no es en un continente. A la idea la convertimos en un sonido, Balbuceo o palabra, con el tiempo se aprende a escribir el sonido en símbolos gráficos. La palabra escrita representa al sonido hablado que a su vez representa la idea que queremos transmitir a los demás.

En el caso de los bebes, el llanto es una manera que tienen para dar a entender a su entorno de que tiene una carencia o que le pasa algo. Es la madre que con su experiencia puede interpretar todo tipo de llantos y satisface las necesidades. Esa la madre quien enseña al hijo a ampliar su universo simbólico y con ello le extiende la capacidad de comunicación.

Más el símbolo no se agota con la necesidad de comunicación; su mundo es mucho más basto. Una vez que hemos aprendido a utilizar el juguetito le hemos de sacar el máximo provecho. A través de este podemos representar cualquier tipo de cosas o nos podemos representar a nosotros mismos.

El vestido es otro modo de simbolizarnos. En realidad el hecho de vestirnos no sirve nada más para defendernos de la intemperie. A través de él queremos decir a los otros lo que somos o lo que intentamos ser. Cuando niños, nos vestimos como tales, lo mismo pasa en la adolescencia y en la vida adulta, y para cada situación tenemos la manera de vestirá apropiada. No es lo mismo vestirse para una fiesta de gala, que vestirse para, hacer un deporte. No es lo mismo vestir Para ir a la escuela o para ir al trabajo. Hay grupos que se identifican por su manera de vestir, los menonitas, los religiosos, los jóvenes por lo general visten de la misma manera según ciertos niveles. Los uniformes sirven como representación o para dar sentido de pertenecía; a través de estos intentamos decir que somos o a que institución pertenecemos.

Hay otro tipo de símbolos como el religioso o el cívico que nos sirven para referirnos a cosas que de ninguna manera podemos concretar. El concepto de Dios, por ejemplo, o el concepto de patria, son abstractos, el hombre por necesidad de alguna manera los ha hecho concretos para poderles manejar.

Algunos no están de acuerdo con esto. Como sea, el hombre por ser racional, tiene necesidad, o puede hacerlo, de utilizar el símbolo como vehículo para entender a lo que le rodea y también para manejarlo, o hacerse a la idea de que lo maneja de alguna forma.

Las pinturas de las cuevas de Altamira nos muestran a la figura de un animal que puede tener dos interpretaciones: por un lado, la simple referencia al animal y por el otro un vehículo para atrapar su espíritu y de esta forma sea más sencillo cazarle.

Si empezamos a analizar de donde surge el mito pues es precisamente de esta misma capacidad nuestra de representar a los fenómenos naturales y de darles ciertas características. Los dioses griegos y todos los dioses de las antiguas culturas fueron un modo de entender a la naturaleza y de establecer comunicación con ella.

El ritual que se desprende del mito es parte de lo mismo. En un cierto plano yo realizo una acción para que suceda algo y si me resulta lo mantengo y si no cambio de acciones hasta dar con lo que me resulte.

Los símbolos también son funcionales; por eso hay cierta tendencia en caer en la charlatanería que te dice que si haces ciertos rituales puedes obtener ciertos beneficios. El mundo de lo simbólico algunas veces se aleja de la lógica pero eso parece no importarles a algunos.

Todos los lenguajes se construyen a base de símbolos, y si son lenguajes, van más allá de la representación real. Con el arma del lenguaje, representamos lo imaginario y así es como le hemos dado una significación y una estructura a nuestro hecho de vivir.

Por medio de los símbolos hemos construidos nuestra cultura, la civilización hemos dado respuesta a los múltiples porqués que dan sentido a la vida cotidiana.

Lo malo es cuando el contenido se pierde, cuando un símbolo deja de significar lo que antes significaba. El sentido deja de existir, la referencia Ya no es capaz de decirle a nadie la importancia de las cosas. Los sentidos y las significaciones se construyen y se destruyen. Lo que antes servía para aglutinar, ahora sólo provoca la indiferencia.

Eso es lo que pasa con muchos de los símbolos actuales, sobre todo con los cívicos y los religiosos. Decimos que al gente se ha alejado de ellos pero no acabamos de responder el porque debería de seguir creyendo en tales si ya no le solucionan su sentido de la vida. El concepto de patria y de nación, el concepto de iglesia, significaba algo por lo cual luchar. Por lo menos representaba una utopía realizable que podíamos definir como bien común o como perfección. En la realidad, en lugar de irnos acercando a ese imaginario nos alejamos de él y nos damos cuenta de que las personas en vez de observar un comportamiento comunitario se han vuelto individualistas, que en lugar de pretender el bien común se aprovechan de los demás para obtener beneficios propios y eso es precisamente lo que acaba con la significación de los simbólico.

Los símbolos no se pueden mantener si pierden su contenido: por eso las viejas religiones no pueden resucitar y va a ser muy difícil para nosotros recuperar los significados de nuestra vida comunitaria si no nos ocupamos de refinir lo que nos da unión y sentido.

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