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Evo Morales y los pollos

A la ciudadanía

MANUEL VALENCIA CASTRO

En días pasados el mandatario de Bolivia en una Reunión sobre Medio Ambiente, habló mal de los pollos acusándolos de causar daños a la salud humana, sus argumentos fueron mal preparados y su discurso estuvo peor, fue la comidilla en el medio político internacional y motivo de "análisis" en algunos programas de la televisión nacional.

Lo menos que le dijeron a Evo en estos programas fue ignorante, pero los argumentos de sus críticos no fueron mejores, de hecho no los hubo, a menos que el sentido peyorativo de sus opiniones lo fueran. Ni por asomo se pensó en la crisis alimentaria que se vive en la mayoría de los países, entre éstos desde luego el nuestro, una crisis en la que además de la falta de alimentos se tendría que hablar también de la calidad de los mismos.

Hasta hace poco la calidad de los alimentos se describía en términos de su aporte de nutrientes, de su frescura, de algunas características físicas y desde luego sensoriales. El día de hoy se incluye en su sentido más amplio el de la seguridad, esto es, saber que lo que me estoy comiendo no sólo es nutritivo, o que se ve, huele y sabe bien, sino que además es un alimento inocuo que no me causará ni promoverá algún daño a mi salud, esto es un alimento seguro.

Comer alimentos seguros es un verdadero reto en la actualidad, su producción y transformación por tecnologías convencionales está llena de riesgos.

Evo Morales tocó el tema del uso de las hormonas en la producción de alimentos de origen animal. Si bien no fue muy atinado, y seguramente quien le hizo el discurso la pasó mal, tuvo la valentía de poner en la mesa internacional un tema alimentario que tiene que ver con la salud pública. El uso de hormonas como promotoras del crecimiento animal en la mayoría de las especies domésticas incluyendo algunas especies de peces, ocurre desde hace mucho tiempo, más de sesenta años. Aunque quizá en el pollo de engorda por problemas de manejo, ya que hablamos de miles de pollos, se use con menor frecuencia.

De manera que probablemente Evo denostó a los pollos. Pero en otras especies como los bovinos el uso de hormonas con fines productivos ha sido una práctica común y permitida, primero en los bovinos de engorda que tuvo sus crisis sanitarias entre la década de los cincuenta y la de los setenta del siglo pasado, cuando la hormona conocida como dietilstilbestrol ocasionó daños en la salud pública y que finalmente terminó prohibida. En México, otras hormonas menos dañinas se siguen usando en el bovino de engorda bajo la regulación de las normas mexicanas.

En el bovino lechero el caso más destacado y polémico de uso de hormonas con fines productivos es el de la hormona del crecimiento. Prohibida en Europa, pero promovida en los Estados Unidos, ha sido utilizada con mucho éxito en México. Se trata de una hormona producida por medio de procedimientos de la biología sintética, que recombina el ADN de las vacas con el ADN de microorganismos para producir la hormona con un alto grado de pureza. Desgraciadamente, esta hormona en los humanos puede tener efectos devastadores. Los estudios científicos más preocupantes son los que relacionan dicha hormona con el cáncer, denle una revisada a los trabajos del Doctor Samuel S. Epstein profesor emérito de salud ambiental y ocupacional de la Universidad de Illinois en Chicago, los resultados de sus investigaciones revelaron que las concentraciones de la hormona que se produce en la leche de vacas tratadas con la hormona de crecimiento, pueden provocar cáncer de mama y colon entre las personas bebedoras de leche.

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