Despertar... Es En Nombre Del Amor Hoy día los matrimonios tienen mucho ruido, escuchando opiniones diversas de gente, según ellas muy bien intencionadas cuando tienen conflictos, y no escuchan sus corazones donde seguramente están las respuestas a su crecimiento y felicidad. En el caso de Gerardo su adicción al Internet y sus consecuencias hacen que tenga una lucha muy fuerte pues sabe que su matrimonio pende de un hilo y parte de eso es su debilidad, él lo sabe. Mientras Guadalupe, se desarrolla profesionalmente en su trabajo donde encuentra refugio a la frustración de su matrimonio mal avenido, mientras la asecha la tentación del Dr. Sergio Durán. Gerardo, ahí junto a la computadora ve la fotografía donde los dos en tiempos mejores lucen sonrientes y felices, esto de alguna manera es un freno para él. Guadalupe pasa cada vez más tiempo con su doctor y parece estar abriendo una puerta muy peligrosa, pues cuando uno está confuso nunca se recomienda tomar decisiones que nos pueden costar muchas lágrimas de dolor y sangre en el futuro. El Dr. Sergio la corteja con tarjetas y flores que Guadalupe sí aprecia y la ilusión llega nuevamente a su vida, aunque sea una ilusión efímera y oportunista, como muchas veces pasa en estos casos. El personal del hospital los ve pasar cada vez más tiempo juntos, pero a ellos parece no importarles, aún en las condiciones legales en que cada uno de ellos se encuentra. Como unos adolescentes se coquetean, se cruzan las miradas, suspiran, y cuando hay oportunidad se tocan, se toman de la mano, una franca y clara conquista, que los demás no ven con completo agrado.
Gerardo sigue de una manera más consciente el plan de reconquistar a su esposa. Estando en la estación de emergencias en un día tranquilo preparan unas hamburguesas al carbón él y su amigo y compañero Eduardo (E). (E) - ¿En qué día vas? Gerardo (G) inmerso en su manual y con una tranquilidad aparente le contesta; (G) -18. (E) -¿Y? (G) -Sigue siendo difícil. Cada día se suma un nuevo concepto en mi forma de tratarla. (E) -¿Por ejemplo? (G) -Bueno, aquí. El día 16 tenía que orar por ella. Pero me lo salté. El día 17 era escucharla. El 18 era de nuevo estudiarla. (E) - ¿Estudiarla? (G) -Sí. Escucha esto. "Cuando un hombre trata de conquistar a una mujer la estudia. Aprende lo que le gusta, le disgusta, hábitos y hobbies. Pero cuando la conquista y se casa, deja de aprender sobre ella. Si la cantidad de estudio antes de casarse equivaliera a la secundaria, debería seguir aprendiendo hasta que se gradúe en la universidad, haga una maestría y finalmente un doctorado. Es el viaje de una vida que lleva su corazón más cerca al de ella". (E) -Es un buen concepto. Nunca lo había pensado así. (G) -¿Y tú sí estudias a Paty? (E) -Sí, pero no creo tener un título universitario sobre ella. Cuéntame más sobre eso de estudiarla. (G) -Tengo que prepararle una cena con velas y hacerle una lista de preguntas. (E) -Bueno. Mi consejo es que lo hagas a lo grande. (G) -¿Qué significa eso? (E) -Que no seas tacaño. Si no cocinas, encárgala a un buen restaurante. Lleva un gran banquete a tu casa, usa tu mejor vajilla, copas de cristal cortado, música, de todo. Has que jamás lo olvide.
En el interior del centro de emergencias, en la cocina, se desarrolla una conversación entre Fernando (F) y Miguel (M). (F) -De qué hablas Miguel, en el último año no has tenido ninguna cita. (M) -Yo soy como el buen vino. Necesito treinta y cinco años para alcanzar la perfección. Pero la que se case con Miguel Blanques, tendrá el paquete completo. (F) -El desastre completo, diría yo. (M) - ¡No! Soy ciento dieciséis kilos de puro amor. Todo lo que se necesita para que un matrimonio funcione es romance. Y eso viene aquí en mi corazón. (F) -Es fácil decirlo cuando nunca has estado casado. Es mucho más duro de lo que crees. (M) -Un día voy a entrar aquí con una belleza del brazo. Y te mostraré lo fácil que es. (F) - Lo único que traerás colgando de tu brazo será una cubeta de pollo.
En ese momento entra el Capitán Gerardo y dándole una palmada en el hombro, lo ve directamente a los ojos y le dice: "Era jugo de tomate". Miguel no acierta a articular palabra y sólo ve que Gerardo da la vuelta y se retira de la escena. Parece no entender nada. Ya muy entrada la noche cuando toda la guardia duerme apacible en el dormitorio. Dándole vueltas a las palabras de su comandante. De repente sólo se sienta en la cama y exclama: "¡Jugo de tomate!". ¡Eso esta mal! ¡Muy mal! Y se incorpora de un salto. Fernando, entre sueños, le cuestiona; ¿Qué está mal? (M) -¡Yo me tomo el de verdad y él se toma jugo de tomate! (F) -¿Te acabas de dar cuenta? (M) -¿Sabes el daño que eso me hizo? Se escuchan gritos de todo el dormitorio "Ya duérmete Miguel". (M) -Tuvo repercusiones serias! Todos. Silencio! (M) -Ya me echo andar, ya prendió la mecha. Alguien se va a comer un sándwich picado por un golpe de karate. Continuará...
Espero que estas palabras nos permitan sentirlas a la luz de nuestras familias, pues decía Jesús, "No me digas que me amas, dime cómo vives". Los martes primeros de cada mes a las ocho treinta de la noche reúnete en familia y amigos para rezar el rosario por la paz del mundo que tanto necesitamos. "La familia que reza unida, permanece unida". Estamos como siempre a sus órdenes en la dirección electrónica: despertar_es@live.com. Lo invito a visitar mi blog en donde encontrará más artículos de su interés: