¡Qué vergonzoso!
En días pasados tuve la oportunidad de ver en la televisión, una sesión de la Cámara de Diputados de España, y observé el orden, disciplina, asistencia, vestimenta, y realmente admiré la forma en que se desarrollaba esa reunión, y la educación con que se llevaban a cabo los debates.
Hago mención de lo anterior, porque me ha tocado también ver el canal en México donde se transmiten las sesiones de la Cámara de Diputados y observé la diferencia tan notoria comparada con la sesión de España, ya que cuando un diputado está exponiendo sus puntos de vista de alguna reforma propuesta, se observa para empezar mucha falta de asistencia, (curules vacíos), y de los que están presentes, se les ve a muchos sin poner atención al compañero legislador, a veces en grupitos platicando otros hablando por su celular y ¡otros hasta dormidos!
Pero el colmo hace unos días me tocó escuchar cómo una diputada le hablaba a otro diputado con palabras altisonantes.
Realmente sentí vergüenza por la diferencia tan notable que existe en nuestros políticos comparados con los de otros países.
Arturo González,
Torreón, Coahuila.
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Anarquía en las calles
Con impotencia veo cómo en mi ciudad Torreón existe una total anarquía en el tránsito vehicular.
Es frustrante ver infinidad de automóviles que no cuentan con placas para circular y autos con un “supuesto permiso para circular” apócrifo; láminas vencidas o perpetuadas en el mejor de los casos.
Un simple ejercicio en un paseo sirve para calcular que uno de cada tres vehículos no tiene placas vigentes en absoluto.
Desconozco el parque vehicular de esta ciudad, pero imagino que esto representa miles de autos cuyos conductores pueden chocar, atropellar o causar un daño mucho mayor sin que se pueda identificar a su conductor.
¿Que acaso no hay una autoridad que realmente termine con la ignominia que representan esos conductores que se esconden en el anonimato de un “permiso para conducir sin documentos” o de una calcamonía de Onapaffa?
¿Por qué en Saltillo no padecen el cáncer que sufre esta ciudad y ahí la autoridad sí impone su imperio, qué no somos del mismo estado?
Difícilmente esta sociedad torreonense podrá lograr su desarrollo si no hay autoridades dispuestas a hacer cumplir las leyes más elementales de convivencia como son las de tránsito, al precio que cueste.
José, O. Z.,
Torreón, Coahuila.