El talento de los equipos pasa por estos dos grandes jugadores argentinos, que buscarán pesar hoy en la cancha del nuevo Estadio Corona. (Jam Media)
No pasan por su mejor momento, pero una pincelada suya puede definir el rumbo del partido, incluso de la liguilla, en instancia donde se juega la fiesta grande del futbol mexicano.
Daniel Ludueña, por los Guerreros, y Daniel Montenegro, por las Águilas, son los "cerebros" de sus equipos. Ambos argentinos, aportan el talento, en su calidad de creativos, a equipos ricos y bastos, en cuanto a planteles se refiere.
El "Hachita" ha tenido una baja de juego y aunque su lugar no es ocupado específicamente por un compañero, sus funciones han sido sustituidas por velocidad y la rápida recuperación de la pelota, algo que le gusta al técnico Rubén Omar Romano.
Paradójicamente, el estratega santista en su etapa como jugador, fue un "10" clavado en la decena de equipos con los que jugó en el futbol mexicano. José María Cárdenas y Paco Torres cubren muy bien ese hueco.
Ludueña fue clave en la conquista del tercer campeonato de Santos Laguna, pero en la última campaña ha tenido altibajos notables, mismos que le costaron la titularidad en plena liguilla.
Su talento, calidad y capacidad no están en tela de juicio, pero en el actual esquema de Romano y lo que pretende tiene poca cabida, aunque sus trazos largos para hombres veloces como Quintero y Benítez son veneno puro para los rivales.
En las jugadas a balón parado, ya sea en un tiro libre directo o en los corners, el santista es implacable también, con un toque privilegiado que pone en jaque a cualquier guardameta.
El otro Daniel, apodado el "Rolfi", posee una gran inteligencia, con la cual figuró en el River Plate de su país, la misma similitud con Ludueña, que en una jugada puede cambiarle el rumbo del encuentro.
Montenegro viene de una lesión y eso se notó en la ida, ya que aunque jugó libre y con espacios, no pudo asentarse del todo en la cancha, pero un pase suyo bastó para darle a los azulcremas el empate momentáneo.
También es de poco sacrificio para recuperar el esférico, labor que en los primeros 90 minutos de la semifinal la tuvo que realizar el uruguayo Vicente Sánchez, a quien Fernando Arce lo tenía con dolores de cabeza por su pradera.
Ante la baja por lesión de Ángel Reyna, el "Rolfi" quiere conectarse en la ofensiva capitalina con Vuoso, Esqueda y el charrúa Sánchez, para poder marcar la diferencia de dos goles que necesitan para avanzar a la final.
La mala noticia es que la mayoría de los jugadores fueron controlados en su mismo estadio y con sus aficionados. Además, en la Comarca, las Águilas no ganan por dos goles de diferencia en torneos cortos y la única vez que lo hicieron fue en la ya lejana larga 1993-94, por marcador de 3-1.
Pero, como suele suceder en las liguillas, los jugadores dan el extra y se brindan al máximo en la cancha, sobre todo cuando sus equipos necesitan de su aportación para demostrar el porqué fueron contratados por una buena suma de dinero.
La cancha del nuevo Estadio Corona en el TSM será testigo de quien brinde su mejor actuación y ayude a su equipo a ser finalista, en un intenso juego de poder a poder.