EDITORIAL Columnas Editorial Caricatura editorial

Millones de desaparecidos

Plaza pública

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

 A Los cientos de desaparecidos políticos denunciados por agrupaciones de familiares doloridos e indignados, y por organizaciones civiles a las que la desaparición de personas (sea practicada por agentes del Estado o por delincuentes) les parece un gran obstáculo a la convivencia democratica, se debe añadir más de siete millones de jóvenes de entre 14 y 29 años que el Gobierno Federal alega que no existen, como un modo de evadir su responsabilidad ante las generaciones carentes de porvenir porque tampoco tienen presente.

El rector de la Universidad Nacional, doctor José Narro Robles denunció el 12 de agosto la existencia de siete y medio millones de muchachos que ni estudian ni trabajan, y a los que se denomina ninis, porque les faltan satisfactores en el empleo o la escolaridad. Desde que fue elegido jefe nato de la UNAM, en noviembre de 2008, el doctor Narro ha puesto énfasis en exponer los hondos problemas nacionales y en propiciar que la Universidad nacional contribuya a su solución a partir de diagnósticos fundados en datos ciertos que permitan acciones atinadas. No habla por hablar, sino con el propósito de generar conciencia sobre la realidad.

Seis millones de esos 7.5 millones que ni estudian ni trabajan, son mujeres. Al referirse a ellas, y como si anticipara la reacción gubernamental, Narro Robles dijo: "por supuesto que algunos pueden decir que están en su casa cuidando a sus hijos". Pero no necesariamente "esas son edades para estar en casa cuidando a los hijos", pues se trata de un problema muy delicado, de embarazo de adolescentes. Asimismo, con claridad respecto de los que sucedería su denuncia, el rector dijo que "matizar esa situación o plantear un mundo color de rosa llevaría a equivocarse gravemente".

Priscila Vera, directora del Instituto de la Juventud del Gobierno Federal fue la primera en responder. Innecesariamente, porque la exposición del rector había tenido claramente otro sentido, defendió a los jóvenes ninis, alegando que se les asestaba una "etiqueta injusta", como si con ella se les estigmatizara, lo mismo que cuando se les tiene como parte de una "generación perdida".

El propio instituto, junto al Consejo Nacional de Población, aportó información para un solemne comunicado conjunto de las secretarías de Educación y Gobernación. Ambas dependencias refutaron al rector Narro sin polemizar directamente con él, sin mencionarlo, pero aludiendo de modo inequívoco a sus datos: "La percepción generalizada de que existe una gran cantidad de jóvenes NINI no se refleja en las cifras de la ENOE" (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) Según este instrumento, preparado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sólo ¡1.4 por ciento de la población joven no estudia ni trabaja, proporción que equivale a 285 mil jóvenes".

Según la SEP y la Segob, la enorme diferencia entre la percepción y la medición se debe a que, del total el ochenta por ciento son mujeres: Conforme a la Encuesta Nacional de la Juventud, si bien el 24 por ciento declara no tener ocupación, ni laboral ni educativa, "poco más de ocho de cada diez son mujeres, entre las cuales cerca de siete de cada diez están unidas y presumiblemente se dedican a la vida doméstica, Otro 30 por ciento de las mujeres son solteras, pero podrían participar en las actividades domésticas de su hogar de origen. Incluir a este subgrupo de la población joven entre los NINI parece inapropiado, ya que el trabajo relativo a la reproducción no es una labor menor".

Las secretarías de Educación y de Gobernación se permitieron admonizar a Narro: "el manejo de las cifras sobre la población NINI debe ser cuidadoso. De acuerdo a algunos expertos en la materia, el análisis riguroso de este subgrupo de la población debería excluir, además de quienes se dedican al trabajo doméstico, a los jóvenes que actualmente se encuentran buscando empleo (pues forman parte de la Población Económicamente Activa) y a quienes experimentan algún tipo de discapacidad que les impide realizar actividades económicamente productivas".

El rector Narro no aguardó mucho para ripostar. Lo hizo anteayer al inaugurar el Coloquio Valores para la sociedad contemporánea, que busca contestar a la pregunta ¿En qué pueden creer los que no creen? Enumeró, como valores cívicos, laicos, que "han sido y deben seguir siendo la base de la ciudadanía", la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, el diálogo, la generosidad y el compromiso. Se detuvo en dos de ellos, la igualdad y la tolerancia. Aquélla como "cumplimiento de los derechos a la salud, a la educación, al trabajo y a todo aquello que tiene que ver con la justicia social y la vida digna".

Y dentro del tema, mediante esa introducción, se refirió a las correcciones que se pretendió hacer a su planteamiento. Dijo Narro que deberían corregirse los datos oficiales, no a quien los expuso, a él mismo. Y adujo información contundente. La Encuesta Nacional de Juventud 2005, la más reciente reporta que el 22 por ciento de los jóvenes de 12 a 29 años no estudia ni trabaja, y ese porcentaje, respecto del universo de 34 millones según estimaciones del Conapo, "es muy cerca de siete millones y medio" y muy lejos, digo por mi parte, de los casi trescientos mil que pretende el Gobierno están en ese caso.

Y para quien pretenda idilizar el trabajo femenino en casa denunció como anormal, y "doloroso" el dato sobre el embarazo de 7 mil niñas de 10 a 14 años, en 2005.

Leer más de EDITORIAL

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 551937

elsiglo.mx