Yo ya no alcancé a ver eso, pero los viejos más viejos del Potrero me contaban que en una esquina de la plaza estuvo durante mucho tiempo, sobre un montón de piedras, una garrafa llena de alcohol que contenía un despojo sanguinoso.
Sucedió que un forastero violó a una niña del rancho. Las mujeres, enardecidas, se lanzaron contra el abusador, lo echaron por tierra, y una de ellas le cortó con una rozadera -así se llama en el Potrero la hoz- la parte "por do más pecado había". Luego las mismas mujeres pusieron aquello en exhibición, para ejemplo de los demás varones.
La justicia de los hombres, se ha dicho siempre, es imperfecta.
Me pregunto si lo mismo podrá decirse de esa justicia que hicieron las mujeres.
¡Hasta mañana!..