Contra. Trabajadores franceses del sector privado y público gritan lemas durante una demonstración en Montpellier, Francia. EFE
Miles de estudiantes, trabajadores y jubilados marcharon con globos y pancartas en ciudades de Francia para apremiar al presidente Nicolás Sarkozy a que deseche los planes de aumentar la edad de retiro de 60 a 62 años.
La de ayer fue la tercera jornada consecutiva de protestas en un mes en el país.
En un cambio de táctica, los sindicatos convocaron las protestas para ayer, en lugar de un día entre semana, a fin de engrosarlas con la participación de familias, estudiantes y empleados del sector privado.
Los organizadores expresaron confianza en que la presencia de los jóvenes en la movilización pudiera convencer al Gobierno de que la reforma preocupa a aquellos que no piensan en el envejecimiento.
Unas 300 manifestaciones tuvieron lugar en Francia, dijo el sindicato CGT.
Alrededor de un millón de personas participó en cada una de las dos manifestaciones de septiembre, según el Gobierno, aunque los sindicatos dijeron que la cifra fue mayor y alcanzó los 3 millones.
Francia es uno de los países europeos que han anunciado medidas de austeridad para hacer frente a sus enormes deudas públicas. El Gobierno asegura que el sistema de pensiones del país se encuentra en números rojos y está destinado a la quiebra sin la reforma.
Las autoridades describen al plan como la única opción responsable e insisten que es necesario que las personas aumenten su periodo productivo debido a su mayor longevidad.
Sin embargo, en un país donde están arraigadas las prestaciones estatales generosas, los sindicatos consideran inamovible el derecho de los trabajadores a retirarse a los 60 años. Los sindicatos rechazan la afirmación del Gobierno de que el movimiento de protestas se ha debilitado.