Puede pedirle a Santa un par de botines altos y lucirlos esta Navidad.
En teoría, Santa Claus está para cumplir nuestros deseos, sobre todo, si hemos sido buenas personas, lo cual no está en tela de juicio, ¿cierto? Entonces, hay que regirse por altos estándares de calidad al momento de pedir.
Si Papá Noel nos concede un guardarropa de impacto, también deberá complacernos con la celebración ideal para lucirlo y qué mejor fiesta que la próxima boda del príncipe William con Kate Middleton. Así que, querido Santa, te encargamos una invitación para asistir a la abadía de Westminster, el 29 de abril de 2011; además, queremos una de las piezas de porcelana que fueron aprobadas por el hijo mayor de Diana y que llevan las iniciales de la pareja.
Por supuesto, para acudir a tan distinguida ceremonia es necesario llegar del brazo de un verdadero muñeco de carne y hueso, rol que desempeñaría a la perfección un galán de la talla de David Gandy. El modelo, que además es británico, tuvo un año lleno de éxito como imagen de Dolce&Gabbana y El Palacio de Hierro.
Si de plano Santa Claus cree que estas peticiones son demasiado, entonces hay que buscar otras alternativas para no quedarse con las manos vacías ¿Qué tal la vacante de directora editorial que deja libre Carine Roitfeld, ahora que renunció a Vogue París, noticia que se ha convertido en la comidilla de la industria de la moda? ¿O una de las prendas creadas por Alber Elbaz para la mancuerna realizada entre Lanvin y H&M, que desaparecieron de los estantes en cuestión de horas y que no pueden encontrarse en México? ¿O el sueño hecho realidad de que sea Tom Ford el siguiente diseñador en presentar una colección para la popular cadena de tiendas suecas? Nada mal, ¿no?