A la venta. Todo el padrón electoral se puede comprar en Tepito.
Datos personales de los mexicanos, obtenidos a través de trámites diversos como la obtención de la credencial de elector, el registro vehicular y las licencias de conducir, entre otros, están a la venta al mejor postor en el barrio de Tepito, en la zona Centro de la Ciudad de México.
Por 12 mil dólares (aproximadamente 153 mil pesos), cualquier interesado puede adquirir un paquete con información que incluye desde el padrón electoral de todo el país, el registro de todos los vehículos (comerciales, de lujo, de transporte público y de colección), hasta la población carcelaria y los registros de todos los policías con fotografía, número de placa y lugar de adscripción.
Especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) entrevistados sobre este tema, reconocieron que las bases de datos almacenadas por dependencias de los tres niveles de Gobierno no son ciento por ciento confiables, debido a la falta de controles estrictos en su manejo, lo que las hace vulnerables a robos, filtraciones y fugas de información.
La base de datos comercializada en Tepito contiene información actualizada a 2009, según se pudo comprobar. Consta de tres memorias externas, cada una de 160 GB (gigabytes), que se vende lo mismo a grupos del crimen organizado que a agentes policiacos que la utilizan para trabajar, pues sus corporaciones no tienen esa disponibilidad de datos confiables.
"Cuando le comentamos al jefe de grupo que se estaba vendiendo, tuvimos que cooperarnos para comprarla, cada uno de nosotros puso 10 mil pesos, porque la verdad es que sí nos agiliza el trabajo", reconoció un agente policiaco que la adquirió en el barrio de Tepito y que solicitó reservar su nombre.
Por ejemplo, explicó, uno de los archivos, denominado casetas Telmex, contiene los números de todas las casetas públicas de teléfonos del país, lo que les permite rastrear llamadas relacionadas con secuestros o extorsiones, un trámite que de hacerlo ante la compañía que presta el servicio le toma a los agentes por lo menos cinco días.
El agente reconoció que la base de datos también es adquirida por grupos delictivos que ubican de esta manera a sus blancos o víctimas, tanto para secuestros como para robo de vehículos, extorsiones e, incluso, para ubicar a los policías de determinadas plazas a fin de comprarlos u obligarlos mediante amenazas a brindarles protección.
POLICÍAS Y SUS FAMILIAS, VULNERABLES
"Aquí está la base de datos de las policías del país, con fotografía, número de placa, lugar donde están adscritos. Así los delincuentes ya saben con quién llegar, a quién amenazar, pues cruzando con la lista del padrón con otros registros obtienen hasta sus domicilios y ubican a su familia para presionarlos", explicó.
Otro de los archivos contiene la identificación de todo el parque vehicular del Servicio Público Federal, es decir, del transporte de carga, la identificación del camión, marca, modelo, número de placas y tipo de carga que transportan, desde electrodomésticos y abarrotes hasta material explosivo y las rutas.
Esta información permite a los grupos dedicados al robo de transporte de carga ubicar a sus objetivos por tipo de mercancía, "porque ellos no trabajan a ciegas", señala el entrevistado.
En el mismo paquete de información se incluye otro archivo que contiene fotografías del parque vehicular y de la ubicación del número confidencial por el cual pueden ser ubicados como robados. Quien tiene acceso a esta información puede borrar los números y con esto hacer más difícil la identificación del automotor hurtado y su recuperación.
Consultado acerca de cómo se "filtra" y se vende esta información, el agente consideró que es a través de personal de las mismas dependencias "y ni siquiera tiene que ser un alto directivo o funcionario, simplemente quien tenga acceso y la pueda copiar y sacar".
La base de datos sirve, incluso, de alerta para las organizaciones delictivas, pues incluye las órdenes de aprehensión concedidas a la Procuraduría General de la República (PGR), por lo que los delincuentes buscados por la dependencia están un paso adelante de las policías en este tema y evaden su captura.
Para Alberto Nava, especialista en delitos cibernéticos del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), las bases de datos de los ciudadanos en poder de instancias gubernamentales no son tan seguras como deberían serlo, pues no hay disposiciones expresas sobre su resguardo, confidencialidad y manejo.
"Ya hemos tenido casos de venta de datos gubernamentales que han salido del país, como la comercialización de la lista nominal del IFE", destacó en entrevista, por lo que consideró urgente tomar medidas para garantizar la protección de este cúmulo de información.