En lo que constituyó una de sus primeras acciones tras su nombramiento como secretario de Economía, Bruno Ferrari le llamó a su homólogo, el secretario de Comercio Exterior y Turismo de Perú, Martín Pérez, para urgirlo a reactivar la negociación para un Tratado de Libre Comercio.
La posibilidad se había abierto hace dos años, cuando México le había pedido al país andino una segunda prórroga para el Acuerdo de Complementación Económica firmado por los dos países, cuya vigencia se agotaba el 31 de diciembre de 2008.
Días después, el ex director general del organismo promotor de comercio exterior e inversiones conocido como ProMéxico, salía al ruedo a anunciar que antes de fin de año los negociadores mexicanos se sentarán con sus contrapartes de Brasil para pactar los compromisos hacia un acuerdo mercantil.
El paralelo, bajo el agua la dependencia reactivó la posibilidad de una tercera ronda de negociaciones con Corea hacia un escenario similar, por más que la posibilidad había caído en punto muerto a partir de octubre del 2008, en que se celebró la segunda ronda. La mesa se había instalado originalmente en diciembre de 2007.
Se diría, pues, que la meta del funcionario sería pasar a la historia como el gran promotor del libre comercio, el paladín de las fronteras abiertas, el héroe del intercambio mercantil.
El problema es que no hay consenso.
En contraste con el lanzamiento de fanfarrias y campanas al vuelo de los funcionarios públicos cuando anuncian el advenimiento de otro acuerdo mercantil, el sector privado exhibe caras largas.
De hecho, hasta hoy son 12 ya las ramas productivas que le han dicho no, gracias al Gobierno en la posibilidad de participar en la negociación con Brasil, a título de "cuarto de junto".
La razón es simple: Hasta hoy México no ha sabido, podido o querido aprovechar los 11 tratados celebrados con 43 países, lo que ha derivado en una absoluta cadena de desequilibrios en las balanzas comerciales.
De las 43 naciones en concierto, con 35 tenemos déficit, es decir les compramos más de los que les vendemos, con la novedad de que en varios casos el país era superavitario antes de las negociaciones.
Digamos que lo que parecía varita mágica para impulsar la creación de cadenas de exportación, empleos, desarrollo y competitividad, se convirtió en bumerang.
Si antes de los TLC's firmados con Costa Rica, Chile y Uruguay el saldo del intercambio era positivo para el país, hoy nos ganan de calle.
En paralelo, el tradicional déficit con la Unión Europea a partir de la entrada en vigor del acuerdo mercantil con el bloque, casi se duplicó, al pasar de nueve mil 886 millones de dólares a 16 mil 606 millones el año pasado.
Y si le seguimos, México reporta un saldo negativo con el bloque de Estados de la Asociación de Libre Comercio, conformado por el Principado de Liechtenstein, el Reino de Noruega y la Confederación Suiza.
El déficit pasó en el 2009 de 460 a 916 millones de dólares.
Más allá, durante los primeros cinco meses del año actual, el desequilibrio de la balanza comercial con Japón creció 40 por ciento; con la Unión Europea 12.1, y con Israel 18.1.
Se diría, pues, que México abrió sus fronteras sin una estrategia que le permitiera el tú y tú, con la novedad de que en algunos casos aceptó reglas inequitativas, como en el caso de Estados Unidos y Canadá.
La paradoja del asunto es que se habló de una eventual integración de los países, cuando la base era la complementación.
Naturalmente, tampoco hay una brújula que defina las prioridades de los países que se constituyen como contrapartes del nuestro, en afán de diversificar las exportaciones y se les otorgue mayor valor agregado.
Lo grave del caso, además, es que gran parte de los insumos que se importan son exportados a su vez a Estados Unidos con un mínimo de valor agregado. De ahí el clamor de las cúpulas empresariales porque se ordene la casa antes de recibir nuevos invitados.
¿Tres TLC's al hilo?
BALANCE GENERAL
En el objetivo de cerrar filas en la causa común de pelear para empresas nacionales los jugosos contratos en puerta de Petróleos Mexicanos, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción está convocando a un cónclave conjunto con la paraestatal, bajo el lema: "La industria de la construcción ante los retos actuales de la industria petrolera".
La reunión se realiza la semana entrante en Veracruz.
El escenario habla de ubicar rutas para alinear políticas de asignación de contratos con la realidad de las firmas, en un escenario en que sólo este año la empresa pública destinará 263 millones de dólares para explotación y producción.
La suma crecería en el 2011 a 376; en el 2012 a 443; aunque descenderá a 421 en el 2013 y a 436 en el 2014, para llegar a 379 en el 2015.
Entre las firmas asistentes están Tradeco, la Constructora y Perforadora Latina, Diavaz y grupo R de Ramiro Garza Cantú.
OTRA ZANCADILLA A SCT
La noticia es que el gozo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tras la declaración de incompetencia del juez de Matamoros, Tamaulipas, que había dictado una medida cautelar que impedía la entrega del título de concesión para operar una red nacional de telefonía celular, a Televisa-Nextel, se fue al pozo.
Ayer la juez Cuarta de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal, María Guadalupe Rivera González, emitió una resolución que apunta hacia el mismo objetivo.
Se suspende, pues, el último tramo de la licitación 21 del espectro de la banda de 1.7 gigahercios, en zancadilla para el binomio y la Cofetel.
El obstáculo lo colocó, naturalmente, una de las empresas del Grupo Salinas.
A propósito, aunque reconoce haberse reunido con los abogados de Televisa-Nextel y con los de Iusacell, a quienes ofreció elevar sus razones en contra y a favor del juez de Matamoros que expidió la medida cautelar, el consejero de la Judicatura Federal, César Jáuregui, rechaza haber ejercido presión alguna contra éste.
Tal conducta, señala, es contraria a los principios de autonomía entre poderes por los que pugna el organismo.
AÚN NO
Señalado como uno de los tres prospectos para una eventual compra de Mexicana de Aviación por parte de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, el presidente del grupo Gigante, Ángel Lozada, señala que "por el momento" no ha presentado querella alguna contra el socio mayoritario de la compañía, Gastón Azcárraga Andrade.
La presunción había surgido al conocerse de una denuncia formal por supuesta administración fraudulenta planteada ante la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, quien solicitó el expediente de apertura del concurso mercantil a favor de la empresa aérea al juez de la causa.
Lozada y Azcárraga, socios en la firma, habían tenido violentos enfrentamientos en las últimas sesiones del Consejo de Administración de la empresa, al descubrirse que el segundo favorecía la causa de sus hoteles en la venta de paquetes todo incluido.
Albertobach@yahoo.com.mx