No creemos que de parte de la directiva santista haya actualmente aceptación generalizada con lo que están haciendo, o dejando de hacer buena parte de los integrantes del equipo, que después de tres fechas, varios partidos amistosos y otros tantos de la Interliga, aún muestren esa falta de efectividad de otros torneos.
Pero torneos muy atrás, porque los recientes. Últimos de Sergio Bueno y todos los de Rubén Omar Romano, no han asomado aquel dominio que los llevó, primero a salvarse del descenso y luego a ganar el tercer campeonato de este joven equipo.
Parecen haber entrado en casi todos un conformismo total, y les da lo mismo si ganan o empatan y hasta pierden, sabiendo que tienen sus salarios puntuales y junto al vestidor, sin siquiera molestarse en ir a una institución bancaria como lo hacen muchos trabajadores.
De esa quema terrible, quizá actualmente se salven dos o tres entre ellos Oswaldo Sánchez e Iván Estrada, y hasta podríamos agregar a Rafael Figueroa, a pesar de que hace tiempo no es titular y sigue calentando una banca que debería estar reservada a muchos de los actuales titulares.
Vicente Matías Vuoso hace tiempo dejó de ser el goleador del equipo, y hasta parece ir perdiendo gas en sus carreras sin ton ni son, ya casi comparadas con las de Darwin Quintero, famoso por perder reiteradamente el balón cuando va al ataque.
Fernando Arce fue de más a menos después de ganarse el tercer campeonato, y hasta Daniel Ludueña se ha contagiado del ambiente que reina en el equipo, y donde todos parecen tranquilos y durmiendo su sueño completo. ¿Y la directiva, qué piensa de esta realidad?
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