La condición física y mental de los padres se perpetúa en la posteridad (este es un asunto que no se considera debidamente), vivimos pensando que lo que hacemos o dejamos de hacer no afectará a nuestros hijos y sinceramente nos equivocamos, el daño que nos hacemos se repite en las generaciones futuras. Mediante la cultura física, mental y moral todos podemos colaborar con el orden divino.
Muchísimo depende de los padres, cuanto más elevados sean sus dotes intelectuales y morales, cuanto más desarrolladas sus facultades físicas mejor será el equipo, o herramientas que heredarán a sus hijos.
Como padres hemos sido encargados de las almas y cuerpos de los niños, siendo éstos al igual que nosotros propiedad del Creador y dador de la vida.
Si analizáramos la verdadera causa de muchos crímenes cometidos en esta época, nos horrorizaría entender que es responsabilidad de padres y madres ignorantes e indiferentes, a las necesidades de sus hijos.
¿POR QUÉ HAY QUE TENER MÁS COMPRENSIÓN Y PACIENCIA?
Como padres podemos estudiar nuestro propio carácter, en nuestros hijos, a menudo podemos vivir lecciones humillantes al ver nuestras propias imperfecciones reproducidas en nuestros hijos e hijas. Mientras procuramos reprimir y corregir las tendencias al mal, que lamentablemente nosotros mismos les proyectamos. Es por eso que como padres tenemos que pedir la ayuda de una doble dosis de paciencia, perseverancia y amor.
Cuando un hijo revela los rasgos malos que heredó de sus padres, ¿deben éstos airarse por esa reproducción de sus propios defectos? De ninguna manera. Nuestra motivación es que los padres ejerzan una vigilancia cuidadosa sobre sí mismos, precaviéndose contra toda tosquedad y rudeza, no sea que estos defectos se reproduzcan en sus hijos.
HE AQUÍ ALGUNOS EJEMPLOS:
La conducta de los padres marca la vida de los hijos aun como adultos.
Hijos que su desarrollo ha sido en medio de contiendas en su familia, serán más propensos a reproducir la misma actitud, hacia su cónyuge e hijos.
Cuando uno de los cónyuges crece sin sus padres o sólo se cría con uno de ellos, en la mayoría de los casos será un padre que le cuesta expresarles amor a sus hijos.
Padres dominantes y posesivos con sus hijos, (aun que éstos ya sean adultos y casados), toman el control del hogar de sus hijos logrando que éstos enfrenten dificultades con sus propios cónyuges, algunos de estos padres como ayudan económicamente a estos hijos casados, quieren tomar el control de ese hogar.
Hombres que les es difícil desarrollarse en sus responsabilidades, porque sus padres las han tomado por ellos.
Los hijos de estos matrimonios se sujetan más a los abuelos porque sus padres ceden su autoridad.
No estoy en contra de que los padres respalden y orienten a sus hijos casados, pero no pueden tomar el control de sus matrimonios, ya que esto es una manera de sentenciar a esas parejas al fracaso y por ende a la separación.
“Por eso dejará el hombre a su padre y a sumadre; y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”, Efesios 5:31, la Biblia.
TRES EJEMPLOS MÁS
Cuando el varón proviene de un hogar donde se crió con su madre, esa fue la figura de cobertura, estando siempre bajo un matriarcado.
Esta persona tendrá que hacer un esfuerzo por mantenerse en la posición de ser la cabeza del hogar, inconscientemente dejará que su esposa sea la que tome el lugar que a él le corresponde, ya que ese es su patrón, esta persona cuando busque pareja, buscará siempre a alguien que se aproxime a las características de su madre.
Generalmente las madres que han sido drásticas y posesivas con sus hijos varones, rechazarán a las esposas de éstos y les encontrarán muchos defectos. Y a su vez estos hombres anhelan que sus esposas cocinen y hagan todo como su mamá. Si esto sucede en su familia hay que tomar conciencia ya que estos tipos de comportamiento enfrían el romance y levantan la contienda porque la esposa termina herida.
Cuando el padre es irresponsable y la madre carga con la mayor responsabilidad del hogar. En este hogar también pesa más la figura de mamá y por consiguiente así será el hogar del hijo.
También existe el patriarcado: cuando los hijos se criaron con un padre dominante, iracundo, rudo e irreflexible en su generalidad, de la misma manera sucederá en el hogar de ellos, donde no contará para nada la sugerencia o participación de la esposa.
Estimado lector, hoy es eldía de reflexionar, recuerde: usted nació para triunfar.