"La más noble función de un escritor es dar testimonio, como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir."
Camilo José Cela
La libertad ha sido el tema fundamental de la obra de Mario Vargas Llosa... la libertad contra los prejuicios sociales, contra las dictaduras perfectas (como la del PRI) o imperfectas (como la de Fidel Castro), contra la mojigatería, contra el nacionalismo y contra la intolerancia.
El peruano alcanzó fama con la publicación de su libro de cuentos Los jefes en 1959 cuando tenía apenas 23 años de edad. En 1962 publicó La ciudad y los perros, con la que ganó el Premio Biblioteca Breve y el de la Crítica, y en 1966 La casa verde, con la cual obtuvo el Rómulo Gallegos.
Desde entonces ha publicado numerosas novelas, muchas destacadísimas, desde Conversaciones en la catedral (1969) hasta Travesuras de la niña mala (2006), pasando por clásicos como Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía Julia y el escribidor (1977), Elogio de la madrastra (1988) y La fiesta del chivo (2000). En este 2010 está publicando una nueva novela, El sueño del celta. A esto hay que añadir más de 20 ensayos, entre ellos La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975), y numerosas obras de teatro, como La señorita de Tacna (1981).
Si bien Vargas Llosa ha sido, como Carlos Fuentes, un candidato perenne al Premio Nobel, siempre hubo dudas acerca de si alguna vez lo obtendría. Queda fresco todavía en la memoria el rechazo del Comité del Nobel a otorgar el galardón al argentino Jorge Luis Borges debido a sus ideas políticas conservadoras. Vargas Llosa, si bien fue en un principio un escritor "políticamente correcto" dentro de la corriente del boom latinoamericano, sus posteriores posiciones liberales y críticas a los dictadores, como el cubano Castro, lo colocaron fuera de ese grupo admirado por los miembros del Comité.
Vargas Llosa es un escritor de una gran versatilidad. Como novelista es ameno, pero profundo, serio, pero irreverente. La tía Julia y el escribidor, Elogio de la madrastra y Travesuras de la niña mala ofrecen una vertiente erótica, personal y humorística. La fiesta del chivo es una novela de denuncia a la sangrienta dictadura de Rafael Leónidas Trujillo de la República Dominicana. La guerra del fin del mundo aporta una visión casi épica de un movimiento mesiánico.
Vargas Llosa estuvo a punto de desviarse de lo que es claramente su vocación. A fines de los años ochenta reaccionó ante el populismo del presidente Alan García y lanzó su candidatura a la presidencia del Perú. Por un momento pareció que ganaría, pero en realidad era un pésimo candidato. Al final lo venció un Alberto Fujimori que había sido virtualmente desconocido antes de la campaña.
La literatura pudo mantener así a un escritor de tiempo completo que no ha dejado de publicar constantemente --incluso artículos en los diarios-- a pesar de contar ya con 74 años de edad.
En los últimos años Vargas Llosa se ha convertido en una de las voces más lúcidas del liberalismo político, económico, social y moral. Sus críticas no sólo a los viejos dictadores, como Castro, sino a los nuevos caciques, como Hugo Chávez, lo han convertido en persona non grata para el mundo literario progre. Los conservadores lo desprecian por su erotismo y por defender la legalización de las drogas. Por lo menos en su caso, sin embargo, sus opiniones no le han impedido que se le otorgue el premio que el Comité Nobel le negó a Borges por razones políticas.
Al ex presidente Vicente Fox no se le dan ni los escritores ni los Premios Nobel. Si en alguna ocasión se refirió a Borges como "José Luis Borgues", otra vez identificó a Vargas Llosa como el Premio Nobel "colombiano". Ayer, al enterarse del Premio Nobel del peruano, lo felicitó por unirse a Borges y Paz como ganador del premio. La verdad es que son hasta ahora cinco los ganadores hispanoamericanos del Premio Nobel de Literatura, ninguno de los cuales es Borges.
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