Sin empleo. La encuesta del ENOE reveló que los adultos mayores y los jóvenes son los más vulnerables a caer en el desánimo por no encontrar trabajo.
En México, la población que cree que no tiene posibilidades de encontrar un trabajo aunque se encuentre disponible para ello son en su mayoría jóvenes entre 14 y 29 años y adultos mayores de 60 años, revelaron estadísticas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que publica el Inegi.
En el tercer trimestre del año las personas de estos grupos de edad y bajo esta condición sumaron 3.95 millones, con lo que respecto al año pasado se incorporaron 363 mil 386 personas en estas circunstancias.
Esto significó 74 por ciento del total, que fue de 488 mil 528, que se agregaron a los que no quisieron buscar trabajo al pensar que no tenían posibilidades de colocarse en uno.
El desánimo de los jóvenes es más fuerte, pues aquellos con edades entre 14 a 29 años aumentaron en 225 mil 446. En total en el tercer trimestre fueron 2.65 millones de jóvenes y 1.3 millones de adultos mayores que no quisieron buscar empleo por desánimo.
Para Rosario Ortiz Magallón, asesora de la Comisión del Trabajo y Previsión Social en el Senado, indicó que estos grupos de la población son los más vulnerables ante la poca capacidad que ha tenido el Gobierno de crear condiciones de empleo y educación.
"La tendencia indudablemente es que se incorporen más a este grupo de personas que se sienten muy desmotivados a poder encontrar un trabajo por dos factores principalmente: no existen ofertas y los requisitos que les piden no se cumplen por las rigideces del mercado", indicó. Este grupo está incluyendo a los ninis, es decir, los que no estudian ni trabajan, pero no porque no quieran hacerlo sino porque las condiciones se los impiden.
"La política social del Gobierno desapareció, pues el gasto social ha estado cayendo.
"Con esto muchos jóvenes se quedan sin poder acceder a estudios de nivel medio y superior, mientras que los que buscan empleo no pueden acceder porque no hay oferta", puntualizó.
Ortiz Magallón consideró que las oportunidades para los jóvenes en el mercado laboral son bajas, y las experiencias frustrantes.
Por ejemplo, una joven de nombre Cristina, que estudió la licenciatura en Turismo hace 3 años, y no ha podido encontrar un empleo que corresponda a su formación, al aplicar para una vacante le dijeron que se había sobrepasado la edad límite de 25 años, pero ella tiene 27.
En el caso de los adultos mayores, comentó, estas presiones del mercado por la edad los coloca en una situación crítica, pues se sienten viejos e inservibles a pesar de su experiencia.