AMOR sin rostro. Hoy en día es frecuente que las personas busquen amigos y parejas a través de las redes sociales como Twitter o Facebook.
Gracias a un "celestino virtual", Rebeca encontró el amor. A través de su red social de Facebook, le gustaba enviar invitaciones a "chicos guapos" y, en apariencia, inteligentes, y así fue como se enamoró.
Amor virtual
Por lo menos en siete ocasiones, conoció y salió con varios "chicos" de su lista de amigos en Facebook, pero esas relaciones no trascendieron hasta que conoció a Luis, de quien se enamoró y sostuvo un noviazgo de dos años.
Rebeca es una estudiante de 23 años, y recuerda cómo después de seis meses de escribirse con Luis de "muro a muro", mandarse mensajes Inbox, etiquetarse en fotografías, y chatear a través de Facebook, decidieron que era tiempo de estar cara a cara.
Frente a frente
"Nos hicimos novios porque nos identificamos y nos gustamos mucho; nos enamoramos, y mientras fuimos pareja hicimos el trato de no dejarnos llevar por los celos, chismes e intrigas que de pronto publican en Facebook".
Fue una relación que Rebeca vivió intensamente durante dos años, y que terminó por problemas personales, "cuando me etiquetaban en una fotografía con un amigo, sí se ponía celoso y me decía 'quién es ése', y yo también hacía lo mismo si lo veía en Facebook con alguien más, pero no fue por eso que cortamos, fue por otras cuestiones".
Pocos conocidos
Aunque Facebook -y otras redes sociales como Twitter-, es una herramienta para hacer amigos e interactuar virtualmente, pocas veces las personas llegan a estar "cara a cara".
Armando tiene más de mil amigos en su lista de Facebook, pero de todos sólo conoce a menos de 100, y asegura que jamás usa esta red social para "ligar" o conocer a alguna chica en plan amoroso.
Para recordar
En los tiempos de Luz Martínez y Apolinar Marqués, no había computadoras. En esa época, las casas eran de adobe y esta pareja de enamorados aprovechaba los recovecos en las paredes para dejarse cartas de amor, también las ocultaban bajo una piedra entre las nopaleras.
Con las cartas escondidas, evitaban que los padres de Luz se enteraran porque eran muy celosos, a pesar de que Apolinar era un hombre de provecho porque era terrateniente y sembraba maíz y frijol.
Carta a carta, Apolinar conquistó a Luz, en Villa de Arriaga, un pueblo de San Luis Potosí. Se conocían desde niños, y con tan sólo ocho años de edad se hicieron novios.
Tuvieron un noviazgo de ocho años, y para no perder el romanticismo, Apolinar le pidió matrimonio a Luz a través de una carta. Ella aceptó y la boda duró tres días. Ambos tenían 16 años de edad. En 2011 estarían cumpliendo 65 años de matrimonio, pero desgraciadamente Apolinar murió en 2005, y Luz en 2009, dice Mayela, hija del matrimonio Marqués Martínez.
Así se enamoraban antes, comenta Mayela, quien jamás olvida cuando su padre le contaba una y otra vez cómo conquistó a su madre.
Durante su matrimonio, Luz y Apolinar tuvieron 11 hijos, señaló la señora Mayela.
A LA DERIVA
El amor virtual, pocas veces se concreta
En opinión del psicólogo Roberto López Franco, a raíz del surgimiento de las redes sociales el amor se ha convertido en una herramienta de consumo inmoderado y compulsivo.
"La mediación de la red social favorece la posibilidad de mantener relaciones afectivas, incluso sexuales a nivel virtual, con diferentes personas sin que eso menoscabe la estructura cognitiva".
Señala que en un futuro, esta nueva forma de relacionarse afectivamente a través de la computadora, determinará o cambiará los comportamientos sociales.
De cada diez mujeres u hombres que suelen buscar parejas en Internet, la mayoría se queda con una relación virtual y mediática que no trasciende, "no pasa a una práctica emocional, afectiva ni sexual".
Las personas que logran concretar una relación sólida a través de la red, son la minoría, sin embargo, existe la percepción de que es mucha gente la que encuentra el amor gracias a una computadora y del Internet.