Los cuatro campeones Sub-17 no paran de dar autógrafos a sus fans, porque ser ídolos ya se convirtió en parte de su vida cotidiana. Campeones Sub-17 del Tri se acercan a sus aficionados
Ser aclamados, idolatrados, se ha vuelto parte de la vida cotidiana para los campeones del mundo Sub-17.
A Julio Gómez, Kevin Escamilla, Marco Bueno y Francisco Flores ya no les sorprende que la afición mexicana pase horas en una fila a la espera de un autógrafo suyo.
Sin soberbia, ni presunciones, se enorgullecen de ese status de ídolos del futbol mexicano, mientras firman autógrafos en un evento organizado por la marca Adidas en un centro comercial al sur de la ciudad.
"Es un privilegio esto que nos está pasando [ser ídolos], es gracias a nuestro esfuerzo y dedicación", afirma Escamilla. "Creo que lo tenemos bien merecido, porque somos campeones del mundo Sub-17, pero al final el futbol es lo que nos pone aquí arriba".
Quien más miradas roba es Julio Gómez. Luce una banda en la cabeza, que recuerda a su famoso "turbante", esas vendas que le protegieron de una herida en la cabeza y que lo convirtieron en la insignia del pundonor nacional, después de anotar un gol de chilena en Torreón.
Los jóvenes quieren ser como ese niño héroe tamaulipeco, las niñas cargan una foto suya del momento de ese agónico gol de Julio en la semifinal ante Alemania. Todos quieren una foto del recuerdo con él.
"La verdad es que sí, poco a poco he logrado ser eso [un ídolo]", asume el talentoso mediocampista de Pachuca. "Es muy bonito que toda la gente te brinde muestras de cariño a donde quiera que vamos".
A donde quiera que Gómez voltea hay personas vestidas con la playera del Tri y con la peculiar prenda en su testa. La hizo más que famosa durante el Mundial infantil.
Ahora, ya no se la quita, ni para las firmas de autógrafos, ni para jugar, porque ya hasta se siente extraño sin ella. Asegura que esa moda personal tiene historia.
"La banda es algo que desde chiquito siempre usaba, pero después de un tiempo la dejé", confiesa. "Y ahorita la voy a volver a usar".
Los días pasan, después de haberse coronado monarcas del orbe. Los cuatro jugadores que formaron el plantel de la gesta saben que con ese transcurrir de las horas el compromiso de ser ejemplo para las nuevas generaciones aumenta.
Francisco Flores no lo rehuye, al contrario, entre su alegría todavía de adolescente saca el pecho a la responsabilidad social que conlleva su status de ídolo del balompié nacional.