Trabajadores iniciaron el retiro de las mallas en el Estadio Olímpico, con lo que los Pumas cumplen con el ordenamiento de la FMF. (El Universal)
El Estadio Olímpico Universitario por fin se liberó de las rejas, después de meses de polémica y dudas por saber si se quitaría el enrejado o no.
A la par del acato a la orden de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), surge una preocupación en la directiva felina: que la gente no se vaya a caer al foso si se llegan a desbordar las pasiones.
Trabajadores ya comenzaron ayer, con sopletes y martillos con el retiro de las mallas para que Pumas dé cumplimiento al mandato de seguridad.
A partir del Clausura 2012, los aficionados que asistan al recinto de CU podrán disfrutar del futbol sin tener las rejas, que solían impedir la visibilidad hacia la cancha de los presentes en la planta baja del inmueble.
Las labores que se realizan dentro de la cueva auriazul incluyen la creación de ocho puertas con rampas, las cuales darán acceso directo a la cancha.
Además, se pondrán barandales en la orilla de la grada para colocar una barrera física con el foso característico del Olímpico Universitario.
"Estamos cumpliendo con el mandato que se dictó. Como en nuestro estadio hay un foso, porque así fue creado, no se puede tapar de la noche a la mañana porque hay maquinaria, entonces la solución es que en los casos de los fosos se tienen que instalar ocho puertas y/o rampas que tengan un espacio de dos metros", informa Eduardo Cacho, director de Operaciones de UNAM.