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¿Curarse con oxígeno?

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¿Curarse con oxígeno?

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Roberto Iturriaga

Métodos innovadores y aplicaciones científicas de última generación han sido empleados durante los últimos años para combatir diversos padecimientos de forma cada vez más creativa y eficiente. Una de estas herramientas es la llamada tecnología de oxigenación hiperbárica.

La oxigenación hiperbárica (OHB) comenzó a utilizarse como auxiliar experimental en países como Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña. Los fundamentos que la originaron datan de hace tres siglos, sin embargo su aplicación se difundió en la mayor parte del mundo hace apenas 25 años, luego de que se concretaran diversas investigaciones sobre sus beneficios reales.

En México fue en la segunda mitad del siglo XX que comenzaron a efectuarse algunas pruebas de oxigenación en pacientes con problemas de circulación, presión arterial y diabetes. El uso de esta tecnología se incrementó en los años noventa en los principales centros clínicos del país.

El funcionamiento básico del tratamiento de OHB se basa en la llamada cámara hiperbárica, una cápsula dentro de la cual se coloca a la persona sometiéndola a una presión atmosférica superior y oxigenando todo su cuerpo.

Cabe mencionar que al principio la comunidad médica se mostró escéptica respecto al empleo de este aparato, al catalogarlo como medicina alternativa, situación que mantuvo al dispositivo en un segundo plano frente a los procedimientos convencionales. No obstante, en la actualidad cuenta con el respaldo de la mayoría de los especialistas del mundo por sus resultados comprobados y los beneficios que aporta en el tratamiento de enfermedades como diabetes, inflamación crónica de tejidos, migraña, artritis, estrés, lupus, esclerosis, autismo, osteoporosis e hipertensión, entre otras.

La función fisiológica fundamental de la cámara hiperbárica es apoyar el flujo de oxígeno a todo el organismo y aumentar el transporte de plasma en la sangre para mejorar la circulación. Una vez que esto sucede se favorece la creación de diversas sustancias naturales como endorfinas al interior del cuerpo, mismas que fortalecen el sistema inmunológico (de protección) en el individuo y aceleran su recuperación frente a los citados padecimientos o cualquier intervención quirúrgica. Además, a mediano y largo plazo brinda efectos adicionales como el fortalecimiento muscular y la reducción del cansancio y el estrés.

¿ES PARA TODOS?

La cámara hiperbárica opera mediante una cápsula hermética que puede incrementar hasta 1.6 veces la presión atmosférica en su interior. El paciente debe permanecer en estado de relajación, recostado y siguiendo las instrucciones del doctor a cargo de controlar la máquina.

Existen dos tipos fundamentales de cámara: monoplaza y múltiple. La segunda posee espacio hasta para tres personas a la vez, aunque sólo está disponible en algunas partes del mundo (Estados Unidos principalmente).

Para tener acceso al aparato se necesita contar con el aval de un médico especialista que haya emitido un diagnóstico previo, a fin de determinar tanto el número de sesiones como la duración de cada una.

En el 98 por ciento de los casos en que se recurre a esta tecnología, el proceso se completa con resultados favorables. Es importante señalar que la cámara se usa como una medida complementaria al tratamiento que ya se esté siguiendo para combatir la condición que se padezca, por lo que durante las sesiones de OHB no debe suspenderse el consumo de medicamentos e instrucciones clínicas prescritos con anterioridad.

La reacción ante cada sesión de oxigenación varía de acuerdo a la enfermedad y la gravedad del paciente, sin embargo en la mayoría de los casos se ha logrado comprobar que el flujo de oxígeno en el cuerpo se incrementa hasta 20 veces sobre el nivel regular. Asimismo, las heridas abiertas o postoperatorias cicatrizan hasta un 30 por ciento más rápido, y se mejora la presión sanguínea en general.

La tecnología OHB se considera uno de los más accesibles auxiliares de la Medicina pues no hay un límite de edad para recurrir a ella. Además no provoca efectos secundarios más allá de una sensación de vibración leve en el oído, la cual suele presentarse como resultado de las diferencias de presión dentro y fuera de la cápsula, pero eso desaparece minutos después sin mayores riesgos.

Las únicas personas que tienen contraindicada la aplicación de OHB son aquellas que se encuentren en estado de terapia intensiva, embarazo o cuidado especial, ya que las altas presiones del dispositivo las descartan como candidatas.

TECNOLOGÍA AL ALCANCE

Se estima que en México existen poco más de 150 cámaras para OHB, siendo Monterrey, Guadalajara, Zacatecas, Tijuana y la Ciudad de México los sitios en donde se concentra la mayoría de estas, principalmente en hospitales y clínicas de rehabilitación.

Uno de los principales mitos respecto a la cámara hiperbárica es su costo económico, pues suele pensarse que es un tratamiento costoso. Sin embargo en la mayoría de los centros médicos del país el precio por sesión no supera los 300 pesos.

Sin lugar a dudas la oxigenación hiperbárica es una de las opciones más recomendadas para el reestablecimiento de la salud, y a pesar de que en el pasado fue relegada hoy es ampliamente aceptada. No dude en aprovechar sus beneficios.

Correo-e: riturriaga@elsiglodetorreon.com.mx

Fuente: Cirujano cardiovascular Gerardo Serrano, titular de la cámara hiperbárica en el Hospital Ángeles Torreón.

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