Educando a Papá
Los hijos no vienen con instrucciones para educarlos y por eso los espacios denominados “Escuelas para Padres”, que buscan orientar sobre la educación, las relaciones y la importancia de la figura paternal frente a los hijos, ganan cada vez más espacio entre la población que además de participar en ellos, los promueve y los busca.
Conferencias, charlas y actividades extraescolares que promueven la convivencia entre padres e hijos, se instalan en las instituciones educativas laguneras con cada vez más participación por parte de los padres de familia, quienes a pesar de trabajar, ven el resultado de las llamadas “Escuelas para Padres”, que básicamente además de promover los valores, previenen la desintegración familiar.
La “Escuela para Padres” no es un espacio académico formal, aunque a través de sus actividades los asistentes puedan obtener información precisa sobre la manera más conveniente de cómo sancionar, llamar la atención de un hijo, o de qué manera puede involucrarse un padre de familia en las actividades y los temas que le preocupan a un adolescente.
En La Laguna la “Escuela para Padres” es un programa implementado por la Secretaría de Educación Pública en el 2005 y 2006, que sirve como auxiliar para hacer reflexionar al padre acerca de la educación y la forma de criar a sus hijos. Es un espacio para analizar los problemas que tienen con sus hijos ya sea en cuanto a su aprendizaje o comportamiento, comenta la maestra Lilia Barbosa Fabela, directora de la escuela Rafael Ramírez del ejido el Pacífico, de Matamoros, iniciadora del programa en la región. ”Se implementó para dar respuesta a la violencia intrafamiliar que repercutía en las escuelas; en él están involucrados los maestros, quienes tienen que encargarse de preparar las sesiones de acuerdo a una temática enviada por la propia Secretaría; los padres de familia reciben la invitación, pero no siempre asisten y en menor medida los niños, que pueden presenciar la sesión dependiendo del tema a tratar”, explica.
Los temas que se tratan son diversos y entre ellos se puede mencionar la violencia, el déficit de atención, las dificultades en las diferentes materias, e incluso problemas relacionados con la conducta sexual, abordados por el maestro o por un especialista. Por ejemplo, si el niño tiene problemas relacionados con la conducta sexual, el maestro puede invitar a un psicólogo para que explique a los padres de familia cómo tratar la situación.
Las sesiones consiste en dar una introducción al tema, implementando diversas técnicas “rompe-hielo” a fin de que los padres puedan hablar de sus problemas familiares, logrando así un clima más íntimo y confiable en el que son capaces de aceptar sus fallas y tomar la iniciativa para solucionarlas.
Los niños se benefician de este programa ya que los padres se percatan de que muchas veces, por cuestiones de trabajo, han descuidado a sus hijos, lo cual se ve reflejado en conflictos escolares o extra escolares que repercuten en el aprendizaje y el desarrollo cotidiano de los pequeños. En cuanto los padres empiezan a dedicar más atención a los niños, ellos empiezan a motivarse y a cambiar su actitud en la escuela, lo que eleva su aprovechamiento en los niveles de aprendizaje.
“Esto se da porque definitivamente el conocimiento está relacionado con la autoestima, ya que si el niño cuenta con el consejo y apoyo de sus padres, aprende más, obtiene mayor seguridad para expresarse y conducirse, incluso se siente motivado a cambiar el ambiente familiar y en la escuela llega a ser el que conduce y aprende con sus compañeros, dándoles seguridad también a ellos” agrega la maestra Barbosa Fabela.
Este tipo de programas no son una moda sino una necesidad y aunque la SEP ya no los promueve con la misma intensidad, se siguen implementando en muchas instituciones educativas públicas y privadas de La Laguna, según las necesidades de la escuela, es decir recae en manos del director de la institución, los maestros y los padres de familia.