Foto: SERGIO REYES
Luego de competir en una carrera de vehículos eléctricos en Monterrey hace algunas semanas, ahora los estudiantes de la carrera de mecatrónica y de ingeniería industrial del ITESM Campus Laguna tienen un nuevo reto: diseñar un vehículo motorizado para Javier de la Torre Díaz, una persona con parálisis cerebral.
El proyecto para los estudiantes de estas carreras de ingeniería es mucho más grande que diseñar y competir en una carrera de autos eléctricos, ya que ahora deben diseñar un "traje a la medida" para Javier, conseguir recursos económicos, materiales o apoyos de laboratorios de empresas para lograr el diseño ideal para que continúe vendiendo sus dulces en escuelas e iglesias de La Laguna y mantener a su mamá.
Compromiso
A través de la Fundación Gandhi se presentó la propuesta a estudiantes de estas carreras de ingeniería para plantearles el caso de Javier, quien requiere un nuevo vehículo que le permita moverse dentro y fuera de su casa.
Armando Román, director de la carrera de Mecatrónica del ITESM Laguna, informó que como parte de su formación los estudiantes deben realizar al año un proyecto de tipo social.
Explicó que el reto es construir una estructura que aguante y que cumpla con las necesidades de Javier de vender dulces en la calle, pero también para usarse en casa. "El diseño de la unidad debe tener la fuerza necesaria para propulsar el vehículo a través de un motor de gasolina".
Diseño a la medida
El director de la carrera de Mecatrónica destacó que contrario a otros proyectos hechos, éste demanda un diseño completamente personalizado de un vehículo y es como una competencia en donde se deben cumplir con ciertas especificaciones que marca una carrera de autos. Dijo que Javier ha pedido un vehículo que pueda usar dentro de su casa, pero también en el exterior, pero que también cumpla con ser un punto de venta y por ello con una estructura ligera y que él mismo pueda encender o apagar, que lo pueda controlar.
"El vehículo que tiene necesita de mucha ayuda para arrancarlo, es pesado y difícil de maniobrar. "Esperemos diseñarle un vehículo muy ligero, muy fácil de maniobrar, que requiera un mínimo de mantenimiento y que sea muy económico".
De lo que ha platicado con Javier sabe que él sale muy temprano de su casa para vender sus dulces en escuelas, por lo que insiste que "no nos podemos darnos el lujo que se descomponga o se rompa la unidad".
Aportaciones
Por el momento se estima una inversión cercana a los 50 mil pesos para tener el vehículo terminado. La Fundación Gandhi contempla aportar 15 mil pesos, por lo que Armando Román invita a la comunidad industrial y público a que realicen donativos económicos o en especie, o simplemente presten su equipo de laboratorio para construir la unidad, como es el caso de unos talleres de pintura.
"Necesitamos un apoyo, necesitamos que nos abran sus puertas las industrias ya que esto no les cuesta nada dentro del ramo metalmecánico y automotriz".
Actualmente los estudiantes trabajan en aterrizar la idea de Javier, después
Se pasaría a la etapa de ingeniería, en donde se toman medidas, materiales.
La meta es terminar el proyecto en mayo de 2011, con pruebas hechas y ajustes del vehículo.