Festejo en México. En la fotografía católicos mexicanos festejan la beatificación de Juan Pablo II. EL UNIVERSAL
El presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, invitó al Papa Benedicto XVI a visitar su país, durante un breve encuentro que sostuvieron en la sacristía de la Basílica de San Pedro.
Al finalizar la misa de beatificación de Juan Pablo II y tras venerar los restos mortales del nuevo beato, el obispo de Roma saludó uno por uno a los 16 jefes de Estado que viajaron a Roma con motivo de la ceremonia, incluyendo el mandatario mexicano.
Calderón Hinojosa estuvo acompañado por su esposa, Margarita Zavala. Ambos iban vestidos de negro y saludaron con sobriedad al obispo de Roma dándole la mano. El Papa y el presidente intercambiaron unas palabras en inglés.
"Santo Padre, gracias por su invitación, gracias a usted y a la Iglesia. Le traigo una invitación del pueblo mexicano", dijo Calderón, se escuchó en las imágenes del encuentro distribuidas la tarde de este domingo por el Centro Televisivo Vaticano (CTV).
"Estamos sufriendo por la violencia. Ellos lo necesitan más que nunca, estamos sufriendo. Lo estaremos esperando", agregó.
Además, el mandatario mexicano expresó su reconocimiento al filósofo florentino, por sus estudios y aportaciones al fortalecimiento de la democracia y los sistemas de partidos políticos en el mundo, además de sus "valiosos análisis" en materias de comunicación y cultura de los pueblos, entre otros temas.
La comitiva presidencial en el Vaticano también incluyó al jefe del Estado Mayor Presidencial, Jesús Javier Castillo, y la vocera Alejandra Sota.
Así como los obispos de las diócesis de Valle de Chalco, Tehuacán y Morelia, Luis Artemio Flores Calzada, Rodrigo Aguilar Martínez y Alberto Suárez Inda, obispo de la diócesis de Morelia, amigo personal del mandatario mexicano.
Además, en el avión presidencial viajaron Florenzo Rigoni, padre de la Casa del Migrante en Tapachula y los Albergues de Migrantes en Nuevo Laredo, Tijuana y Guatemala; la vicepresidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, Mónica Santamarina y la madre Teresa de Jesús Martínez Orozco, directora del Colegio Nueva Galicia, informaron agencias.
La primera visita
Había violado las leyes. No merecería la cárcel, pero sí una multa por pasear por las calles con vestimentas inapropiadas y provocar manifestaciones prohibidas. Sin embargo, el presidente José López Portillo salió en su defensa: "Yo pago la multa". El Papa Juan Pablo II había sido el infractor de esta historia en enero de 1979, durante su primera visita a México.
Había violado las leyes, porque en el país estaba prohibido andar por las calles con hábitos religiosos y realizar cualquier manifestación pública de fe. El Sumo Pontífice rompió las normas que provenían de los principios revolucionarios, pero de manera especial, de la Guerra Cristera entre 1926 y 1929. Las leyes fueron rebasadas y se impuso la realidad. Durante casi siete días de visita a México se movilizaron 20 millones de personas en actos públicos para encontrarse con el Santo Padre, quien hacía tres meses había asumido su pontificado. El objetivo del Papa en ese entonces era asistir a la tercera conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) que se llevaría a cabo en Puebla.
Para los especialistas en religión, el desbordamiento del pueblo mexicano en expresiones de fe demostró a los políticos que esas leyes habían quedado obsoletas.