EPIDEMIA EDUCATIVA A SIMPLE VISTA
Parece epidemia: el Instituto Tecnológico de Durango (ITD), enfermo por conflictos estudiantiles, pleitos entre dirigentes y falta de certificación; la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) con cierres por cualquier cosa; las escuelas rurales -como el CECyTED de Tierras Coloradas-, terminando actividades por la violencia; y escuelas del nivel básico, batallando con los vendedores de chatarra.
Prácticamente ninguno de los sistemas y subsistemas educativos de la entidad se ha salvado en los últimos meses: la mayoría se encuentra en crisis de diferente índole, lo que sin duda repercutirá en la calidad de la educación que reciba el estudiantado.
Menudo paquete el que le dejaron a los responsables de atender los sistemas Educativos locales. Vaya tarea para el secretario de Educación, Jorge Herrera Delgado, que, aunque no es el responsable directo de resolver todos los problemas, sí tiene una obligación institucional de, al menos, observarlos y atender cualquier solicitud de intervención.
Tan solo en la última semana, se incrustaron en la escena cuatro dolores de cabeza educativos: el primero en el ITD, donde el presidente de la Sociedad de Alumnos, Noel Fernández Maturino, arremetió contra su antecesor por la pérdida de la certificación.
La segunda jaqueca llegó directamente a la oficina del titular de los Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Durango (CECyTED), Maximiliano Silerio Díaz: un grupo delictivo incendió su sede en el poblado Tierras Coloradas, en el municipio de Mezquital.
El tercer reto -más que problema-, también aterrizó en las oficinas de Herrera Delgado: cobraron vigencia las modificaciones a la Ley Federal de Salud, en las que se inscriben medidas para el combate a la obesidad. Durango ya tenía una reglamentación para ese fin que, aunque en vigencia desde 2008, no ha dado los resultados adecuados.
Y lo más reciente: golpes entre dirigentes estudiantiles de la UJED. Alrededor del mediodía de ayer, medios de comunicación locales dieron cuenta de un nuevo cierre del Edificio Central de la casa de estudios. La razón: reclamos de hechos por miembros del Sindicato de Trabajadores y Empleados (STEUJED), que salieron en defensa de uno de los suyos, Rolando Salazar Palacios, trabajador del Instituto de Investigaciones Jurídicas. La acusación hecha por el también Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Preparatoria Nocturna es que fue agredido a golpes por el dirigente de la FEUD, Jesús Cabrales Silva, y su chofer.
Rolando Salazar es la misma persona que apareció en una secuencia fotográfica publicada por El Siglo de Durango el 29 de septiembre, en la que se le ve forcejeando con Cabrales Silva, que terminó -literalmente- con la lengua de fuera, una vez que pasó de amagador a amagado.
El líder de la Prepa Nocturna lució, incluso, una pierna enyesada. Su declaración fue directa en contra del dirigente. Él y sus compañeros pidieron su destitución del organismo estudiantil. Cabrales, por su parte, negó que haya existido tal desencuentro, al menos con él. Eso sí, señaló que el pleito se dio entre el ahora lastimado y un estudiante de la Facultad de Derecho. Acusó politización.
¿Quién fue el responsable? Quizá no lo sabremos, pues es la palabra de uno contra la de otro. Sin embargo, los dichos opositores le afectan: en algún momento histórico, y ante un conflicto entre dos, la parte oficial adquirió una presunción de culpabilidad, al menos socialmente.
Como haya sido, los quejosos -ligados a los opositores del rector Tomás Castro Hidalgo- algo lograron: conflictuar un día antes de la visita del secretario de Educación federal, Alonso Lujambio, que estará hoy en Durango. Al final del día -ayer- decidieron terminar con la toma del edificio, logrando quizá algo para sí, con lo que el Secretario ya no tendrá presente a la UJED en su mente. ¿Para qué incomodarlo con un pleito entre dos? La parte oficial algo perdió.
Todos esos desaguisados hacen que el eje de Educación -junto con el de Seguridad-, se haya convertido en uno de los más importantes para la entidad en este momento, dada su innegable inestabilidad.
Jorge Herrera Delgado tiene trabajo por delante. De verdad que lo tiene.