El Principito reconoce lo doloroso que es ser considerado un futbolista frágil.
Más allá de la felicidad que le genera haber sido titular en los últimos dos partidos del Tricolor, aunado a haberle marcado gol a Paraguay, Andrés Guardado vuelve a La Coruña con la tranquilidad de no recaer en las molestias físicas que tanto han lacerado su orgullo.
El Principito reconoce lo doloroso que es ser considerado un futbolista frágil, calificativo del que sólo se desprenderá al adquirir regularidad con el Deportivo y la Selección. “Así es el futbol”, atina a decir.
“Desgraciadamente tengo una etiqueta que es difícil de quitar, pero este deporte es de contacto, de lesiones, y eso siempre va a existir”. Añadió.