La Laguna...¿en 100 años?
Qué terquedad la de mi abuelo, pero ¿cómo negarme ante su lecho?, ¿cómo negarme a cumplir su última voluntad?, después de todo él fue quien estuvo conmigo durante cada etapa de mi vida; fue el primero en saber que había encontrado a la mujer de mis sueños, y también lo convertí en el bisabuelo más feliz del mundo, o nuestra “caldera”, como bien diría el sabio viejo.
Me encuentro un poco cansado, pues aunque a mis 72 me veo muy bien, las viejas rodillas me reclaman los años de servicio que tantas satisfacciones me han dado.
Todos se negaban a que cumpliera la última locura de mi viejo, y sin embargo aquí estoy, después de cruzar de manera clandestina la frontera que divide el cielo y la tierra, me encuentro en un lugar llamado Bermejillo, a punto de entrar a la “Zona”.
Mi abuelo decía que en su juventud La Laguna era el mejor lugar para vivir; que ahí se entrelazaba una increíble mezcla de Personas, Actividades, Tranquilidad y Diversión, que difícilmente podías encontrar en otros lugares del mundo: Paisajes Naturales, Áreas Turísticas y Culturales para todos los gustos, Gente Amable, Fiestera, y la mejor Agua para beber de todo el norte del país; además, la región durante sus primeros 100 años de existencia, sí, ¡sólo en 100 años! era punta de lanza a nivel nacional en sectores tan variados como la producción de Leche, Carne, Pollo, Cerveza y en Educación Universitaria; polos industriales de fabricación de Ropa, Muebles, Refacciones para los antiguos Automóviles, producción de Cal, Cemento, Oro, Plomo, Zinc, y el Comercio, ¡ni se diga!… ahora entiendo el porqué, de eso ya no queda nada… ahora sabemos, que sin un balance ecológico sustentable, los recursos se agotan en cualquier parte del mundo.
¿Qué pasó durante los siguientes 100 años? Mi abuelo nunca me lo quiso decir. Cuando le preguntábamos el porqué salió junto a mi abuela y mi madre de esa región tan hermosa hace ya tanto tiempo, simplemente se le quebraba la voz, sus ojos enrojecían y sólo atinaba a decir que: “el mal extendió su manto, marchitando el alma y las ilusiones de sus pobladores”.
El sol quema, el aire y la tierra curten la piel, ni un solo árbol, ni un solo soplo de vida; nada queda de las autopistas y el Metro que conectaban toda La Laguna, principalmente las ciudades antiguamente llamadas Torreón, Gómez Palacio y Lerdo… ahora, todo se conoce simplemente como la “Zona”, el lugar más peligroso e inhóspito de todo el país.
Ciudadano lagunero.
Ricardo Sadd,