Todos tenemos la razón
Todos tenemos la razón en nuestros juicios y en nuestro proceder, según nuestro propio punto de vista y de acuerdo a nuestras muy propias circunstancias y experiencias, así pues la percepción de nuestro entorno es filtrada a través de entendimiento o conciencia que nos permite visualizar en cada momento proceder de acuerdo a este subjetivo estado de tan particular conciencia del yo. Que puede verse afectado por frío, calor, hambre, enfermedad, miedo, complejos, etc.
En tan lógico y tal vez evidente razonamiento es el culpable de la gran cantidad de conflictos que vivimos diariamente las personas, las familias y las naciones al chocar nuestra razón con la razón del otro.
Ejemplo: a la hora del tráfico todos llevamos prisa o al mediodía, todos traemos apetito, fácil la irritación, gran parte de la violencia doméstica obeece al choque de las razones de cada miembro.
Señora: primero reciba a su esposo, atiéndalo y ya comido,mándele todas las quejas que tenga; Señor: acepte que la aburrición de la casa produce mucha tensión en la compañera, aunado a una difícil economía, produce lamentablemente muchas reacciones que nadie quiere.
Así el manejo de la empatía, es decir, empatarnos con el otro, o poenrse en sus zapatos, es intentar comprender su proceder, el cual en momentos pudiera resultarnos improcedente, o chocante o injusto y hasta atropellante.
Pero esta empatía pudiera ser la mejor herramienta de negociación con nuestro yo para establecer la tan anhelada y requerida armonía con los demás, hagamos un alto en nuestras muy definidas opiniones y demos un salto a darle margen a la posibilidad de que tal vez el otro tenga la razón o si no, al menos parte de ella, y nuestro entorno se volverá más agradable y haremos un mundo mejor.
Torreón, Coahuila.
Arturo P. Salas Juárez,
***
Guerreras de Oración
Propongo que los medios de comunicación deben poner su parte en motivar a las mujeres a regresar
al hogar.
Me gustaría que las mujeres de Gómez Palacio, nos pusiéramos de acuerdo para orar o rezar, o como le quieran llamar, para comunicarnos con Dios, para pedirle por nuestra ciudad, estoy segura que es la mejor forma.
Estoy segura que este resultado de violencia es por haber dejado a nuestros hijos, por tener que ir a trabajar, y ahora estamos pagando muy caro.
Regresemos a lo que Dios quiere: la madre a educar a los hijos, a estar al cuidado del hogar.
El club se llama Guerreras de Oración.
Gómez Palacio, Durango.
Gloria Irma Herrera Carrión,
***
Mejoren calles
En la colonia Sol de Oriente y aledañas hay muchas calles que deben ser arregladas, por lo cual pedimos a las autoridades ir a pavimentarlas porque representan un peligro.
Torreón, Coahuila.
Saúl González,