Llegada de Zuma. La guardia de seguridad del presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, mientras llega al complejo Bab al-Aziziya, un blanco habitual de ataques aéreos de la OTAN.
Muammar Gaddafi está listo para una tregua con el fin de detener los combates en su país, dijo ayer el presidente de Sudáfrica Jacob Zuma, tras reunirse con él, pero el líder libio mantuvo las condiciones que ya han arruinado esfuerzos previos por detener el fuego.
Jacob Zuma, el mandatario sudafricano, señaló que Gaddafi está dispuesto a aceptar una iniciativa de la Unión Africana para una tregua que detendría todas las hostilidades, incluidos los ataques aéreos de la OTAN en apoyo a las fuerzas insurgentes. "Está listo para implementar el plan de acción", agregó.
Zuma dijo que Gaddafi insiste en que "se dé a todos los libios una oportunidad de hablar entre ellos" para determinar el futuro del país. No señaló si Gaddafi está dispuesto a dimitir, lo cual es la principal exigencia de los rebeldes. El presidente sudafricano estuvo hablando con reporteros de la televisión de su país y de Libia, las cuales transmitieron sus declaraciones. En abril, Zuma encabezó una delegación de la Unión Africana a Trípoli con una propuesta para una tregua. Gaddafi dijo que la aceptaría, pero rápidamente la hizo a un lado y reanudó sus ataques, mientras que los rebeldes descartaron de antemano el cese al fuego porque éste no incluía la renuncia de Gaddafi al poder.
Desde entonces han fracasado varios esfuerzos de tregua por razones similares.
En Bengasi, capital de facto de los rebeldes, el ministro de Relaciones Exteriores de ese grupo Fathi Baja dijo que cree que Zuma está en Trípoli para negociar una salida estratégica para Gaddafi, aunque la oficina de Zuma lo niega. Baja agregó: "pienso que Gaddafi está en fuertes problemas; el equilibrio de fuerzas ha cambiado completamente en lo militar, el círculo a su alrededor lo está abandonando ... incluso Rusia le está pidiendo que renuncie" .
Baja señaló que los rebeldes lanzarían pronto una ofensiva contra Gadafi. Durante décadas Gaddafi ha identificado a Libia como una nación tanto africana como árabe. Desembolsó millones de dólares en ayuda a países africanos y se erigió como un líder del continente.
Zuma fue recibido con toda la fanfarria requerida por el régimen asediado de Gadafi. Decenas de partidarios del líder libio, quienes fueron transportados en autobuses para darle la bienvenida, agitaron banderas libias y entonaron consignas denunciando la campaña de bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra objetivos del Gobierno libio.
La OTAN levantó temporalmente la zona de exclusión aérea sobre Libia para permitir que el avión de la Fuerza Aérea sudafricana de Zuma aterrizara en la principal base aérea militar cerca de Trípoli. El Congreso Nacional Africano, el partido del Gobierno en Sudáfrica condenó ayer los bombardeos de la OTAN en Libia.
La visita a Trípoli del mandatario africano se produce después de que los líderes del G-8 instasen el viernes a Gadafi a que abandone el poder.
El viceministro libio de Asuntos Exteriores, Jaled Kaim, afirmó que cualquier iniciativa para resolver la crisis debe pasar por la Unión Africana.
Efe
Más de mil muertos
Más de mil manifestantes han muerto desde el inicio de las protestas contra el régimen del presidente Bachar al Asad en Siria a mediados de marzo pasado, informó ayer en un comunicado la Organización Nacional de Derechos Humanos Siria (ONDHS).
Según la nota, "está documentado que casi 1,118 mártires han muerto hasta ahora, además de los heridos, que pueden cuadruplicar la cifra de muertos". La ONG agregó que de acuerdo con las informaciones obtenidas por organizaciones pro-derechos humanos el Ejército y los cuerpos de seguridad están cometiendo "violaciones sin precedentes" en Siria. El grupo condenó "fuertemente la muerte, detención y tortura de los manifestantes pacíficos" y denunció que se impide que los heridos reciban tratamiento en los hospitales.
Por su parte, el Comité de Coordinación Local en Siria informó en Facebook de que las fuerzas de seguridad están deteniendo a un gran número de personas, algunas de ellas heridas, en Talbisa, próxima a Homs y cerca de la frontera con el Líbano.