Indígenas inconformes con la pasada administración municipal, golpearon y retuvieron a ex funcionarios acusándolos de corrupción, y los liberaron sólo cuando se comprometieron a restaurar los presuntos daños cometidos.
En la primera sesión ordinaria del nuevo cabildo municipal, el nuevo presidente, Dagoberto Hernández, recibió las inconformidades de representantes de barrios y comunidades, por lo que se decidió llamar a cuentas al ex presidente Domingo López González.
Al acudir una comisión al domicilio del ex presidente, éste se resistía a acudir a la sesión extraordinaria que para entonces ya se había instalado en la plaza principal.
Ahí, posteriormente, los inconformes golpearon al ex síndico y al ex tesorero, quienes con el ex edil fueron llevados a la cárcel municipal.
Al lugar de los hechos arribó una comisión gubernamental encabezada por el subsecretario de Gobierno para la zona Altos, Julio Roberto López Gómez, y se instaló una mesa de negociaciones en la que primeramente se acordó liberar al ex presidente municipal.
Los inconformes golpearon al ex síndico en el interior de la cárcel, por lo que fue necesario trasladarlo a San Cristóbal de Las Casas, para darle atención médica.
También fueron llevados para recibir atención dos indígenas: Felipe 'N', fracturado de las dos piernas, y Carlos quien presentaba un fuerte golpe en la cabeza, y el ex tesorero Mario Santiz Gómez, estaba golpeado en todo el cuerpo.
La principal inconformidad de los indígenas gira en torno a las obras que se hicieron en el templo principal de San Juan Bautista; donde alegaron que al cambiar el techado no se dejaron salidas para el humo de veladoras que queman en sus rituales y se encierra el calor.
Por su lado, representantes de diversas comunidades denunciaron que el ahora ex alcalde no construyó las obras que había prometido.
Después de las 15:00 horas, los indígenas se trasladaron al edificio municipal para seguir rindiendo cuentas y completar la entrega recepción.
Los ánimos se calmaron aunque un fuerte grupo de la policía estatal preventiva permanecía a la entrada de la población para resguardar el orden.