Cuando solamente falta una fecha para concluir el campeonato mexicano de la Primera División, resulta que nada más tres equipos han obtenido su boleto para la liguilla y otros nueve tienen la posibilidad futbolística y matemática de lograrlo, lo que habla de lo emocionante que resulta el sistema de competencia del balompié azteca y también de su mediocridad.
Pumas y Tigres cenan en un restaurante aparte del resto de los contendientes, no sólo por sus números sino por el juego que han desplegado. Ambos llegan a la última cita jugando en casa y con la alta probabilidad de terminar como superlíderes, aunque a los del Pedregal les bastaría con un empate frente al alicaído América para ubicarse en la cima de la tabla general.
De ahí para abajo, incluido Monarcas con el boleto en la mano, es una verdadera rueda de la fortuna donde una semana se juega por nota y a la siguiente parece que los futbolistas se pelearon con el balón y los técnicos no entienden de estrategia y táctica, pero así es el juego en nuestra patria y los jilgueros televisivos no se cansan de echar loas a lo excitante que resulta que cuadros con récord perdedor como Santos, que se dejan sacar un partido como Toluca ante Tecos o con "empatitis" como San Luis, tengan derecho a hacer soñar a su afición.
Para que nos vayamos entendiendo, el campeón defensor Monterrey está a punto de quedar eliminado y los "tres grandes", llamados así por su poder de convocatoria, América, Guadalajara y Cruz Azul, no tienen segura su asistencia a la postemporada, fruto de sus desaciertos, aunque esta cuarteta tiene el destino a la mano ganando su juego de la fecha 17.
Atlante podría llegar hasta el cuarto lugar general si le gana a los "choriceros" en Cancún y ojalá lo consigan pues la propuesta del "Piojo" Miguel Herrera es de lo más agradable.
Otro "caso para la araña" es el del Atlas. Luego de "festejar" 60 años sin ganar nada, resulta que tras un torneo más gris que un ataúd le gana en casa al indefenso Jaguares y ¡bolas don Cuco!, de la noche a la mañana amanece de sublíder del patético Grupo Dos, y si de casualidad le ganara a Tigres, estaría disputando el campeonato. ¡Horror al crimen!
Me gustaría soñar con una Liga jugada a puntos, con el formato de torneo largo y un campeón indiscutible pero eso, cuando de ponderar los intereses y sobreponer los económicos ante los deportivos, resulta prácticamente imposible.
En fin, quedémonos con nuestro campeonato marca "patito", mediano a más no poder pero eso sí, sumamente emotivo. Sigamos "inflando" futbolistas y alabando a entrenadores rácanos y tacaños por el simple hecho de calificar a la liguilla.
Los pueblos tienen los gobiernos que merecen. Los aficionados no merecen tanta mediocridad... Aunque sea muy emocionante.
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