México es el campeón de la Copa Oro, torneo entre naciones organizado por la Concacaf. Es la sexta ocasión que lo consigue pero, indudablemente, es la edición en que mejor ha jugado y la final en que, con mayor autoridad, ha dejado en claro su manifiesta superioridad.
Los organizadores del certamen deseaban fervientemente que las escuadras azteca y estadounidenses avanzaran hasta llegar al partido grande y, pese al tropezón de los gringos en la fase de grupos ante Panamá y el sufrimiento tricolor contra Honduras, se cumplieron los pronósticos dando vía libre para que el majestuoso "Rose Bowl" de Pasadena, en California, luciera sus verdes galas y México jugara prácticamente de local.
El título lo obtuvo el equipo mexicano con base a algunos conceptos que considero fueron fundamentales.
CONGRUENCIA.- El director técnico José Manuel de la Torre utilizó la mejor alineación que tuvo a mano, sin caer en la tentación, arraigada en sus antecesores, de inventar. Colocó a cada quien en el puesto que domina y cuando hubo que improvisar, por culpa del clembuterol, lo hizo poniendo al jugador en posiciones que no desconocía, logrando que jamás se le descompusiera el esquema.
DISCIPLINA.- En este grupo parece no haber lugar para las "vedettes". Todos llegan a la misma hora, visten el uniforme, hacen sus comidas al momento y lugar indicados y en la cancha, son obedientes en lo táctico y cautelosos en el tema reglamentario, sin que ello vaya en menoscabo de meter la pierna a la hora buena.
MENTALIDAD GANADORA.- En ningún momento se "achicaron" ante las patadas del adversario en turno ni ante la eventualidad de verse abajo en el marcador. Este grupo parece decidido a enterrar, de una vez y para siempre, el mote de los "ratones verdes". La fiera y a la vez fría reacción ante el "tío Sam" en la final, sin caer en desesperaciones ni arrebatos, dan cuenta puntual de ello.
CONDICIÓN FÍSICA.- Jamás fueron rebasados por la derecha. En el pique a fondo, el mano a mano, el alargue ante Honduras y el juego con Estados Unidos, proverbialmente superior en este tema, los jugadores mexicanos compitieron, y casi siempre ganaron, en todos los rubros. Nadie esgrimió el socorrido pretexto del cansancio, tan usado en nuestra liga para justificar algún desperfecto.
CAPACIDAD TÉCNICA.- Los integrantes de esta selección son atletas dotados de un excelente manejo de la pelota y ello les permite intentar cosas extraordinarias. Hubo grandes pinceladas que acabaron en gol, o bien, llenaron la pupila del espectador. Los goles de Andrés Guardado ante Costa Rica y el de Gio para sellar el campeonato, fueron verdaderas obras de arte.
Suplicando a los medios de comunicación mesura y que se tome con calma este éxito, ya que pueden venir fracasos, permítame usted decirle a estos chicos: Felicidades, ¡son de oro!
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