La tiendita de la primaria 'Salvador Díaz Mirón' ya no luce igual desde que de sus anaqueles se retiró gran cantidad de los llamados productos 'chatarra', lo que resienten los niños que se quejan de la limitada oferta de estos artículos.
La directora de ese plantel, Miriam Acosta González, dijo que con la medida esa escuela pública trata de cumplir con la reforma legal para contrarrestar las estadísticas que ubican a la población mexicana en los primeros sitios en el mundo con problemas de sobrepeso y obesidad.
Sin embargo, la mayoría de los padres de familia no acatan las disposiciones legales, pues siguen incluyendo en el lunch de sus hijos refrescos embotellados, gansitos, papas fritas, empanadas y hamburguesas.
Además, expuso la profesora, cuando terminan las clases, numerosos vendedores de golosinas, chicharrones y fritangas esperan al alumnado a las afueras del plantel.
A la escuela ubicada en la Supermanzana 23 acuden 315 alumnos y ya hubo protestas porque ya no se ofrecen los productos a los que estaban acostumbrados, como refrescos embotellados y frituras.
Acosta González refirió que desde finales del año pasado trabaja con la cooperativa y la sociedad de padres de familia para crear conciencia sobre las medidas adoptadas contra el sobrepeso y la obesidad.
Incluso, agregó, el pasado 17 de diciembre la Secretaría de Educación le turnó una circular en la que se le solicita sujetarse a los Lineamientos Generales para el Expendio y Distribución de Alimentos y Bebidas en los Establecimientos de Consumo Escolar.
Señaló que desde el pasado día 10 los refrescos embotellados fueron sustituidos por jugos o aguas de horchata y jamaica, y ya no se venden empanadas, tacos o tortas, y en su lugar se ofrecen quesadillas sin grasa y frutas.
Pese a que la profesora declaró que se retiraron las papas fritas, los alumnos se arremolinaron en torno a un compañero que compró una bolsita afuera, en el mismo establecimiento donde se expenden golosinas.
Según el auxiliar Mario Alberto Rivero, son pocos productos que les quedaron del año pasado, pero una vez que se acaben ofrecerán los productos establecidos en el listado de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Calculó que a raíz de las nuevas disposiciones las ventas cayeron 30 por ciento en la tiendita escolar.
La directora estimó que se llevará un tiempo para que las medidas sean extensivas y que los padres entiendan la bondad de esa disposición, pues observó que una buena parte de éstos continúa incluyendo en el lunch o llevando a la hora del recreo la llamada 'comida chatarra'.
Otro problema, agregó, es la instalación de más de cinco vendedores que esperan la hora de la salida de los alumnos para colocarse afuera de las escuelas y en su caso no ha pedido la ayuda de inspectores de la SEP para retirarlos, pues argumentan que tienen permiso del ayuntamiento.
Alejandra Brito espera del otro lado de las rejas en el recreo. En este sitio califica la medida de 'buena', pero en sus manos lleva panuchos para el desayuno de sus pequeñas.
'Sabemos que es malo comer sabritas pero se ven bonitas y están ricas', exclamó el estudiante de quinto grado José Fernando Rodríguez González. 'Yo no sabía que son malas, pero ya no las como', agregó la niña Valeria García Martínez.