Parecería que el aura de invencibilidad de los Lakers de Los Ángeles está desapareciendo; hoy tienen una dura prueba.
Dallas, Texas.- Kobe Bryant y los Lakers de Los Ángeles están en aprietos, y lo saben.
Los Lakers están en desventaja de 2-0 en su serie contra los Mavericks de Dallas por la segunda ronda de los playoffs de la NBA, tras perder los dos primeros encuentros en Los Ángeles.
Tres equipos en la historia de la NBA han ganado series a ganar cuatro de siete partidos después de perder los dos primeros en casa, pero ninguno se ha recuperado de un déficit de 3-0. Por eso, el duelo del viernes en Dallas es crucial si los Lakers quieren ganar su tercer título consecutivo.
Los Ángeles no contará con Ron Artest, quien fue suspendido por pegarle en el rostro al base puertorriqueño de Dallas, J.J. Barea, en los últimos segundos del segundo desafío.
“Desesperados, esa es una palabra fuerte”, dijo Bryant. “Creo que cuando juegas desesperado no juegas tu mejor basquetbol. Lo que necesitamos es relajarnos, concentrarnos en lo que estamos haciendo mal y en los errores que estamos cometiendo. Tenemos mucho qué revisar y darle seguimiento”.
Sus problemas empiezan en la defensa.
Dirk Nowitzki se está saliendo con la suya ante los Lakers sin importar si lo intentan cubrir con alguien de elevada o baja estatura. El alemán suele hacerlo con todos los equipos. La sorpresa es que el equipo californiano está pasando apuros para detener a todos los demás, incluso al veloz Barea a pesar de su baja estatura.
El boricua se movió por donde quiso en el segundo partido el miércoles hasta el último minuto, cuando Artest lo golpeó al girar su antebrazo. Artest fue expulsado y la liga le informó ayer que no podrá participar en el tercer juego.