LOS COLABORADORES DE LA I
Palabras al Viento...
Cuando de pronto se incorporó y con una rara expresión en su cara, empezó a lanzar varios tajos como si quisiera matar a alguno de sus amigos que aún creían que se trataba de alguna broma, hasta que alcanzó a causar una herida cortante en el brazo de quien quiso moderarlo.
Finalmente entre todos lograron calmarlo, y cuando ya volvió a su habitual comportamiento alegre y amistoso, le reprocharon aquella actitud agresiva y peligrosa que había asumido apenas un momento antes. Para sorpresa de todos, juraba que no recordaba nada de aquello que se decía y sólo pedía perdón a todos, por lo que prefirieron tratar de olvidar lo sucedido.
El incidente fue luego conocido por los lugareños, quienes por temeridad o por curiosidad iban a sacarle filo a sus cuchillos y hasta a sus instrumentos caseros y de trabajo. Pero todos coincidían en que después de hacerlo, sentían una desconocida fuerza que les impelía a pelear a la menor provocación real o imaginaria.
Aunque mucha gente tomaba esa idea como simple superstición, el hecho es que fueron aumentando el número de hechos de sangre causados por pleitos infundados o no, entre quienes se aseguraba que habían afilado sus armas en la conocida roca.
Pero lo más extraño del caso, es que entonces también se advertía que "De unos meses a la fecha la piedra del arroyo de Vetagrande, ha ido tomando un tinte más oscuro, y se está volviendo negra...."
Evento
Información
Alejandro G. Terán de Lira. agteranlira@hotmail.com
Hora y costo