Finanzas AFORE empleo General Motors Precio del dólar

MEDIOCRIDAD SIN PRODUCTIVIDAD

SALVADOR KALIFA

Los distintos gobiernos de México han diseñado e instrumentado, durante décadas, planes de desarrollo para mejorar cuantitativa y cualitativamente nuestro crecimiento económico y, a través de ello, elevar el nivel de vida de la población.

Los resultados de estos planes son un rotundo fracaso. Por ejemplo, entre 1980 y 2010 nuestra economía creció un promedio anual de apenas 2.5 por ciento y nuestra población aumentó un promedio anual de 1.7 por ciento.

Es decir, en términos per cápita la situación económica actual sólo ha mejorado muy levemente, aproximadamente ocho décimas de punto porcentual por año, con respecto a la que prevalecía tres décadas atrás, mientras otros países han logrado progresos más evidentes.

China, que actualmente es el ejemplo más reconocido, tuvo entre 1980 y 2010 un incremento promedio anual de 8.5 por ciento en su Producto Interno Bruto per cápita, de acuerdo a información del Fondo Monetario Internacional.

A principios del mes pasado comenté las conclusiones de dos artículos cuyo objetivo era analizar las causas por las que México tiene un crecimiento deficiente desde hace varias décadas. Hoy presento algunos comentarios adicionales sobre este tema.

Una pregunta obligada es ¿Cuál es la fórmula aplicada por los países que crecen rápidamente? Las respuestas son complejas y variadas. Existen múltiples hipótesis que, partiendo de uno o más factores claves, tratan de explicar teórica y prácticamente el crecimiento económico.

Las teorías del desarrollo económico han enfatizado la importancia de algunas condiciones como el tamaño del país y su población, la dotación de factores naturales, el gasto en inversión física, la educación y la formación de capital humano, las ideas religiosas, el conocimiento técnico, la vigencia del Estado de derecho y los arreglos institucionales en general.

En el diseño de políticas públicas específicas, es fundamental enfocar la atención sobre aquellos elementos que se consideran determinantes para acelerar el crecimiento económico y elevar el nivel de vida de la población. Pero como criterio general, la teoría y la experiencia confirman que cualquier estrategia de desarrollo tiene que basarse en las acciones que mejoren la productividad.

Esto lo confirma un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado "La era de la productividad", el cual toma como punto de partida la expresión del economista Paul Krugman que afirma que: "La productividad no es todo, pero en el largo plazo es casi todo".

El estudio, en lugar de utilizar como indicador la tradicional productividad laboral, considera la productividad total de los factores (PTF), que mide la eficiencia con la cual una economía utiliza todos sus factores de producción.

De acuerdo a ese indicador, la PTF del país promedio latinoamericano en 2005 era sólo la mitad de la de Estados Unidos (EU). El país mejor situado de la región es Chile, con una PTF equivalente a tres cuartas partes de la de EU. México, por su parte, aparece con una PTF de casi 60 por ciento de la de EU.

Un resultado similar se deriva de la publicación reciente de una serie de cálculos sobre productividad, elaborados por el centro de análisis económico TheConferenceBoard en EU.

Conforme a esos cálculos, la productividad de la mano de obra en México creció en un promedio anual de 1.4 por ciento entre 1995 y 2005, mientras que se estancó en cero por ciento entre 2005 y 2010. En cambio, China tuvo crecimientos de 6.7 por ciento y 9.8 por ciento, respectivamente, en esos mismos períodos, lo que se tradujo en un avance espectacular de su ingreso por persona.

Otro estudio sobre México (ProductiveDevelopmentPolicies in Latina America and theCaribbean: The Case of Mexico), publicado también por el BID en noviembre del año pasado, muestra que en las cuatro últimas décadas nuestro lado flaco ha sido el rezago en la productividad.

Este estudio destacó que la rigidez del mercado laboral y el régimen fiscal oneroso representan una carga pesada sobre la productividad y la rentabilidad de las empresas en México, además de que señaló "que el marco regulatorio ha fallado en crear los incentivos correctos para el despegue de la capacidad empresarial e inyectar dinamismo a la economía".

En síntesis, el mensaje central de los estudios sobre crecimiento económico es que los países cuyo ingreso por persona crece alta y sostenidamente lo hacen porque han aumentado su productividad. En contraste, las economías que se rezagan, como la mexicana, permanecen así porque no han podido mejorarla.

Desafortunadamente, la discusión política en México sobre las medidas requeridas para mejorar la productividad está contaminada ideológicamente. Mientras esto no cambie, seguiremos viviendo en la mediocridad económica.

Leer más de Finanzas

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Finanzas

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 640783

elsiglo.mx